La educación como base de movimiento social

Estamos a dos meses de
que el nuevo Presidente Gabriel Boric asuma el desafío más importante de
su vida. Hay que remontarse hace casi 10 años atrás cuando veíamos a un
jovial estudiante de derecho, de pelo medianamente largo, liderar las
marchas de los estudiantes por todo Chile exigiendo educación gratuita y
de calidad.

Una
generación que irrumpió sin pedir permiso en el concierto político y
social, que hoy se corona con la presidencia de la República y, con
ello, la esperanza de todo un pueblo en lograr el anhelo de la justicia
social.

Sabemos
que el principal motor de cambio y movimiento social es y debe ser la
educación, donde todos tengan las mismas oportunidades y no sean las
cuentas corrientes las que decidan tu futuro. Justicia, esfuerzo y
mérito, claro, para todos debería ser el ideal.

Quiero
traer el estudio de Seth Zimmerman, economista y profesor de la
Universidad de Yale, que derriba absolutamente la tesis planteada por
nuestro Estado en torno a la Educación, donde los colegios de excelencia
de este país están reservados exclusivamente para quienes tienen un
alto nivel adquisitivo y pueden pagar cifras altísimas, que en algunos
casos, doblan el sueldo mínimo por una escolaridad mensual.

El
estudio de Zimmerman señalaba lo que muchos veíamos y seguimos viendo, o
lo que otros intentan ocultar bajo la palabra “mérito”. Todos sabemos,
de izquierda, centro y derecha, que Chile es uno de los países más
desiguales del mundo, donde el que es pobre está años luz de los que más
tienen, pero lo peor, es que el que nació pobre, sabe, por más
esfuerzo, justicia y mérito que tenga, nunca podrá llegar a la élite
criolla.

Para
reforzar esta tesis, cito textualmente al profesor de Yale: “en Chile,
asistir a una universidad de élite aumenta las probabilidades de una
persona de ascender a puestos de alta dirección en las grandes empresas e
ingresar al grupo del 0.1% más rico, pero sólo si también asistió a una
de ocho colegios privados exclusivos antes de ir a la universidad”.

El
estudio reconoce que las personas procedentes de entornos
desfavorecidos se benefician al recibir una buena educación, pero por
regla general en nuestro país no ascienden tan alto como el sector más
privilegiado. ¿Se entiende?

Entonces,
¿qué se esconde tras la selección escolar? ¿Qué son los procesos
propios de admisión para cada establecimiento? Durante todo el debate de
la reforma educacional de la Presidenta Bachelet, vimos cómo se atacaba
insistentemente aduciendo a la libre elección de proyectos que padres,
apoderados y alumnos quisieran tomar. Pero sabiendo la realidad nacional
de uno de los países más desiguales del mundo, ¿todos los chilenos
tienen derecho a elegir? La respuesta es categórica, no. La elección va
directamente relacionada a la cuna, privilegios y recursos que tengan
para poder llegar.

Acá
en Puerto Williams convivimos todos. Civiles, uniformados,
profesionales, obreros, pescadores, empresarios, todos y, sabe qué, en
un mismo Liceo, que nos permite vivir en comunidad. No tengan miedo, se
puede. De esta forma, Cabo de Hornos crece.

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