Probablemente parezca un exceso hablar de Educación en vacaciones, aclarando primero que puede que estas no sean precisamente vacaciones para muchos. Aún así, queremos proponer que la Educación es un tema país que obliga a tenerla permanentemente en el foco de todas las miradas y discusiones, además de reflexiones y puntos de vista que la distinga por sobre otras “problemáticas” que puedan aparecer como prioritarias para un momento contingente, para un proyecto a muy corto plazo. La masonería considera a la educación y al conocimiento como un Derecho Humano. Estima que la Educación no es la saturación de conocimiento sobre el que se educa, sino que la experiencia que lo estimula a comprenderse a si mismo en sus sueños y capacidades y a comprender su entorno como un jardín de oportunidades. Mal educa aquel que transmite resentimientos y se interpone como sujeto de vanidad entre la sabiduría y el que se educa. El educador debe ser un facilitador, tan invisible como la brisa que refresca la tarde. La educación es diferente a la instrucción o a la capacitación. Se educa para la vida y se instruye para el trabajo, siendo una experiencia tanto social como fraternal. Particularmente, el concepto de educación que ha preocupado desde sus inicios a la francmasonería universal y que se considera como eje relevante para la articulación de una verdadera República, es la de Educación Laica. Este modelo educativo se construye sobre la base de la igualdad, la tolerancia y la diversidad de origen (sexual, étnica, religiosa, económica, social, cultural, etc.) que permite fortalecer las relaciones humanas, indispensables para lograr ambientes de convivencia armónica para educar y crecer con compromiso en torno a la justicia y a la responsabilidad social. Asimismo, valora y respeta al ser humano y la dignidad de las personas, confiando y estimulando las potencialidades de su desarrollo. Ya en marzo de 2019, la masonería chilena proponía al país su Declaración de Concepción referente a la Educación Laica, Pública y de Calidad, la cual se ratificaba sin ambigüedades e incluyendo a la Educación Superior, en la Declaración de Pucón de agosto de 2019. Ambas son ratificaciones de acciones señeras del pensamiento sobre Educación que la Gran Logia ha venido proponiendo desde sus orígenes en Chile, máxime cuando su concepto se funda en la libertad de conciencia y autonomía individual, a fin de garantizar la autodeterminación personal para los desafíos de la vida, convocando a vivir y convivir en sociedad, en un ambiente libre de amenazas, y a ejercer el rol activo de ciudadano. Dados los sucesos de la actualidad, es pertinente volver la mirada de quienes puedan por cierto, a esas sugerencias sobre las cuales están enraizadas las prácticas de una buena convivencia social que aseguren la libertad, la igualdad y la fraternidad en una calle, en un pueblo, en un país, en el mundo. En alguna parte de nuestra línea histórica se pudo haber dislocado la secuencia de estos principios rectores de una buena educación y es así como nos encontramos en los bordes delirantes de la sinrazón, del personalismo extremo que confunde y pone en tela de juicio nuestra propia libertad.