Ciertamente
lo es y lo será. La educación tiene por finalidad transmitir ciertas
ideas de sociedad, de ser humano, ideas de convivencia, de justicia, de
igualdad, transmite ideas valóricas y transmite ética. Sobre estas ideas
(que se modifican, obvio), hemos construido civilizaciones, estilos de
vidas, pasado, presente y futuro… Lo
que no podemos permitir (y en eso hemos cometido errores), es convertir
la educación en ideas políticas-partidistas, es decir, ideologías
políticas. Así entendida, se cae en el sesgo, en la discriminación por
la manera de pensar y poner en práctica tus ideas, se cae en la
concientización y olvidamos que los procesos educativos como un bien
social y un derecho (que en Chile no lo es, solo se proclama), se pierde
en la maraña de los intereses de cual o tal sector político.
Últimamente hemos asistido (con horror, por cierto), cómo han aflorado
las banderas ideológicas partidistas y se ha basureado (porque así lo
fue) una vez más al magisterio nacional. Una autoridad
política-partidista no debiera (esto es lo ideal, por lo demás), en
bajezas tales, no se puede denostar ni ensuciar a otros por los errores
propios, no pueden utilizar al profesorado del país para tener una
primera plana, un minuto de TV o la mediatez que te entregan los medios,
no se puede caer en la vergüenza de insultar a quienes (con errores y
aciertos, ¿quiénes no, por lo demás?), han sido son y serán unos de los
pilares fundamentales de la construcción moral y social de cada persona
que compone una sociedad, la educación es un proceso de edificación
constante que no puede detenerse ni mucho menos entorpecerse por
pequeñeces como las que afloraron la semana pasada. ¿Cómo un Ministro
(autoridad política-ideológica, insisto), se permite tal burrada, cómo
un senador es capaz de decir magna estupidez?… No
pues, sáquense la venda, depongan sus banderas, lo que está en juego es
“el futuro” de nuestra nación, es el futuro de nuestra convivencia, de
todos nosotros… Delatan
esas palabras ignorancia, incapacidad, intolerancia, delatan esas
declaraciones que estamos siendo gobernados por quienes privilegian la
“normalidad” ante el imperativo de la salud, de la integridad… No
nos puedes tratar de flojos o de no querer trabajar mucho menos alguien
a quien conocemos precisamente por esas condiciones, no puedes alzarte
como el Pepe Grillo de la conciencia y educación de la Patria si fuiste
un “porro” por donde te analicen… Ese afán matonesco de tu pasado queda en evidencia más ahora cuando ejerces tu matonería amparado por el fuero (que no mereces) que te entrega nuestra legislación… El magisterio (vuelvo a insistir: con errores y aciertos), no se merece ese desprecio, nadie se lo merece… Y
entre esta tanda de combos van combos vienes, la educación como tal
sigue rezagada, postergada como “el cacho” que nadie quiere asumir
realmente y los perjudicados reales, concretos, visibles, son los más carenciados… ¿Volvamos
a clases?, pero por supuesto, no conozco colega que no lo quiera, pero
volvamos con todas, absolutamente todas las condiciones dadas para que
maestros, familias y nuestros niños y niñas tengan la certeza total de
la seguridad. A nivel local no fue excepción y aprovechando el momento,
se pasaron cuentas que a nadie le interesaba: ocúpense de la educación,
no se preocupen, ocúpense sobre todos aquellos que tienen cargos
públicos y que al momento de la evaluación poco y nada se les ha visto
trabajar por mejorar la educación de nuestra región y nuestra comuna.
Insultar a una dirigente gremial no te hace mejor autoridad como tampoco
dispararle a la autoridad de turno si poco y nada has hecho por la
educación de nuestra comuna. Todo mi reconocimiento al Colegio Regional y
Comunal de profesores, nadie, absolutamente nadie, se merece un trato
así cuando los mueve solo el interés de hacer y tener una mejor educación. Para todos, como siempre, un abrazo.
P.D.: menos para los que quedan al desnudo por su aporte a los procesos educativos. Mis respetos, colegas, todos mis respetos.