La
municipalización de la enseñanza fue una reforma del sistema de
administración de la educación pública introducido en Chile durante la
dictadura militar. Esta medida se llevó a cabo en 1986 como un “proceso
de descentralización de la administración educacional”, que hasta esa
época correspondía directamente al Ministerio de Educación. Lo
fundamental de la medida era el traspaso de la administración de los
establecimientos educacionales desde el Ministerio a la comuna en la
cual estaban ubicados.
Ese
era por entonces el espíritu de este proceso, que según los expertos de
esa época iba a revolucionar la educación pública chilena y traería
grandes avances educativos para las futuras generaciones, y entre los
fundamentos básicos estaba que “la municipalización implica la
posibilidad de un mejoramiento cualitativo de la educación, puesto que
las municipalidades, además de recibir el aporte equivalente al gasto
del Ministerio de Educación en las escuelas traspasadas, dispondrán de
mayores recursos por la vía del Fondo Común Municipal”.
Tras
36 años de este proceso, nos preguntamos si ha cumplido este
fundamento. La respuesta es un NO rotundo, y las evidencias están a la
vista si ponemos como ejemplo a la Cormupa, cuyo déficit mensual es de
700 millones de pesos, que deben ser solventados por la Municipalidad de
Punta Arenas.
Sin
duda este déficit tiene muchos factores que hoy en día mantienen
asfixiada a las autoridades a cargo de dirigir la corporación. El
primero es la forma como está estructurado el sistema de educación
municipal, que se originó hace más de tres décadas. Por ejemplo, este
sistema no entrega los suficientes recursos para cubrir los gatos que se
generan mes a mes, empeorando con mayor profundidad el hecho que la
subvención se paga por asistencia y no por matrícula.
Otro
de los factores ha sido el éxodo de alumnos a colegios y liceos
particulares subvencionados, cuya fuga ha significado un merma
importante para la Cormupa, desde donde se señala que más allá de que se
pague por número de matrículas (que significaría 70 millones de pesos
más de ingresos mensuales), se necesitarían dos mil alumnos más para
poder paliar el déficit.
Pero
de dónde podrían venir esos alumnos si la mayoría de los que se fueron
están en el sistema subvencionado, establecimientos que hoy son
preferidos por los padres y apoderados en desmedro de la educación
municipal. También se ha dicho que otro de los factores que afectan el
ámbito financiero de la Cormupa es la sobredotación de profesores y
asistentes de la educación que existe en algunos establecimientos, que
pese a la disminución de alumnos la dotación se ha mantenido.
Hace
un par de día se nombró al director ejecutivo del Servicio Local de
Educación, que tendrá la misión de desarrollar el traspaso de la
educación municipal al nuevo sistema de la educación pública chilena,
que según las señales no será el 2023, sino que a partir del año 2024,
lo que significa que mes a mes la Municipalidad de Punta Arenas deberá
seguir aportando recursos para poder pagar los sueldos, las cotizaciones
y salud de los docentes, pues claramente no queda otro camino y el
futuro es muy difícil e incierto.
Como
alguien ha dicho en más de una oportunidad, hoy no hay fórmula que
permita salvar la grave situación que vive la educación, que está en la
UCI, con un diagnóstico conocido, pero cuyo remedio aún no se encuentra.