Cada año la llegada de marzo presenta grandes desafíos
para el inicio del periodo escolar, y este año no es la excepción. De
hecho, la última encuesta Plaza Pública de Cadem, publicada el 3 de
marzo, mostró que 37% considera que la educación en Chile es mala o muy
mala y 34% de los encuestados tiene una mala imagen de los colegios o
liceos públicos.
En
tanto, el Ministerio de Educación ha enfocado sus esfuerzos en
continuar fortaleciendo la asistencia escolar, cuyos índices han ido al
alza, pero aún no alcanzan los niveles previos a la pandemia.
El
inicio del año educacional 2024 se transforma en una nueva oportunidad
para que finalmente se le dé la importancia que merece a la educación
media técnico profesional, cuyos desafíos son de máxima relevancia para
los miles de jóvenes que forman parte de este sistema. Esto abre
urgentes dudas: ¿Existe algún plan para alinear la oferta curricular de
las casi 40 especialidades de la educación técnico profesional con la
realidad del mundo laboral? ¿Se discutirá en algún momento sobre
estrategias para mejorar el seguimiento a los cientos de egresados cada
año de las distintas carreras técnicas? ¿Se propondrá algún plan para
promover y fortalecer la formación dual o por alternancia de este
sistema, que aporta grandes beneficios a los estudiantes? El tiempo pasa
y las dudas se van multiplicando.
Magallanes
tiene un gran potencial para formar a jóvenes en la educación técnico
profesional, especialmente en carreras que estén de la mano de las
distintas oportunidades que ofrece la región y la mano de obra que hoy
requiere.
Esperemos
que este 2024 por fin podamos discutir sobre cómo mejorar y poner en
valor la educación técnico profesional, un sistema que funciona y es
exitoso en distintos países pero que, en el nuestro, ha quedado
postergado en la lista de prioridades de las autoridades a pesar de que brinda miles de oportunidades laborales