Ya se ha reconocido a viva voz que la educación ha retrocedido en nuestro país a niveles alcanzados hace una década. Es decir, hemos perdido quizás hasta más de 10 años. Y en Magallanes, pos pandemia también nos hemos dado cuenta de las graves deficiencias que tenemos que solucionar en el plazo más breve posible, de lo contrario estaremos ante generaciones que se integrarán al mundo laboral con graves deficiencias educativas. Los problemas educacionales no sólo están fuera de las aulas.
Los mayores están al interior de las salas de clases. La salud y la educación son las principales necesidades hoy de nuestra región y en eso estamos muy en deuda y muy bien lo sabemos. Hay coincidencia en que Chile debe mejorar la calidad de la educación, pero no se especifica qué o cuánto. Lo bueno es que hoy existen indicadores. Las cifras indican que el 95% de los chilenos está alfabetizado; la tasa neta de escolarización en la educación básica alcanza un 90% y más del 94% logra alguna educación secundaria o superior.
Sólo un 4% repite los cursos de los primeros años de enseñanza básica y todos los profesores de ese nivel han completado su Formación Inicial Docente (FID) en institutos pedagógicos en el nivel superior. Además, circulan noticias, de Unesco o la OEA, relativa a que la calidad de nuestra educación estaría entre las mejores en América Latina. Pero no todo lo que brilla es oro.
La evaluación de las competencias en lectura, realizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde-Ials), muestra una realidad muy diferente. Menos del 20% de nuestra población de 15 a 65 años tendría la alfabetización funcional mínima para participar activamente en una sociedad moderna. Los datos que conoce la opinión pública desfiguran la realidad.
Los especialistas señalan que el 95% de alfabetizados sólo refleja la respuesta de la persona que atiende al encuestador y que los profesores tengan FID es irrelevante si no saben enseñar a leer a sus alumnos, o si la calidad de los textos no está evaluada objetivamente. Por eso todos coincidimos en que es urgente mejorar nuestra educación.