Las próximas generaciones ya evidencian un problema que se agrava con la tecnología. Los resultados de pruebas
como el Simce de Escritura evidencian que más del 50% de los alumnos de
6° básico redacta textos que no se comprenden. Estamos en una realidad
preocupante, la
brecha educacional se sigue distanciando y los gobiernos no hacen nada
por estrecharla. Los escolares de sectores vulnerables comienzan desde
pequeños en desventaja y todas las promesas que anhelaban disminuir
estas graves diferencias quedaron en eso: en
grandes anuncios solamente. Es muy necesario acortar esto para no
seguir agrandando la fisura, especialmente que se da en la educación
pública. Los especialistas señalan que uno de los desafíos es que el
fomento de la comprensión lectora desde la primera infancia sea una
prioridad. Las cifras son frías y llegan a escandalizar porque dicen que
seis de cada 10 niños que viven en contextos vulnerables no entienden
lo que leen. Actualmente ya no es suficiente memorizar palabras y letras
para aprender a leer. Se requiere interactuar con el texto y poner en
juego habilidades de comprensión. En las nuevas generaciones no se
desarrolla la pasión por la lectura, como antaño lo hacían grandes
maestros como los profesores normalistas. Los resultados pueden no ser
exitosos al inicio, pero con dedicación y apoyo en conjunto esa brecha
de años en la educación puede reducirse. Al menos así era antes.