Entre
las propuestas del programa de Daniel Jadue, una que llamó la atención
fue aquella donde se propone una ley de Medios donde se considera
evaluar la implementación de un ministerio de Información o
Comunicaciones. A eso se suma la idea de crear una Defensoría de las
Audiencias o una especie de consejo ciudadano encargado de hacer cumplir tal ley.
El
argumento enarbolado para dichas propuestas alude esencialmente al
llamado Derecho a la Comunicación y la Información, desde el cual se
plantea que estos órganos velen por el derecho a una
información plural, veraz y oportuna por parte de la ciudadanía.
Además, el mismo programa del candidato comunista consigna que “la
libertad de emitir opinión y la de informar, sin censura previa, en
cualquier forma y por cualquier medio”, consagrada en el artículo 19 de
la actual constitución, sería una traba para cumplir este derecho a la
comunicación y la información en nuestro país.
La necesidad de tener mayor pluralidad y descentralización en los medios es muy importante en cualquier democracia
y estado de derecho. También lo es resguardar la honra, la privacidad y
la intimidad de las personas. Fomentar la diversidad de medios es
esencial en ese sentido. Aquello depende no solo de la existencia de
diversos medios de comunicación, sino también de una amplia libertad
editorial. Es contra esto último que va la propuesta de Daniel Jadue
puesto que, bajo la excusa de la información veraz y oportuna, está
abriendo la puerta a la censura y el control editorial por parte del
gobierno o sus adeptos a través de órganos supuestamente independientes.
Así, aunque digan que lo que proponen no significa censurar ni
intervenir, sí lo es porque esos órganos van a definir finalmente qué es correcto decir, pensar y qué no a través de los medios de comunicación.
En
el fondo, el Partido Comunista chileno está proponiendo algo similar a
las llamadas coletillas o “aclaratorias de los comités de prensa libre”
que aplicó Fidel Castro desde 1959 y que bajo la excusa de promover la
veracidad en la información, comenzó a perseguir cualquier opinión
disidente en los medios, acabando con la prensa libre. Hoy, tal como
consigna Reporteros sin Fronteras, en Cuba la Constitución sólo autoriza
la prensa oficial, que se encuentra bajo el control directo del Estado.
Es decir, no hay pluralidad de medios y menos libertad de expresión.
Incluso, cada cierto tiempo, los periodistas, directores y editores de
medios independientes, que osan intentar ejercer la libertad de emitir
opinión y de informar, sin censura previa, son perseguidos, encarcelados
o amedrentados por las autoridades comunistas cubanas, tal como ocurrió
en 2003 durante la llamada Primavera Negra.
A
propósito de las recientes protestas en Cuba, resulta un mal chiste el
hecho de que un partido como el PC diga que en Chile no hay libertad de
prensa, que falta pluralidad de medios y a la vez apoye con tanto ahínco
un régimen como el cubano, donde claramente no existe un debate público
vigoroso, no hay pluralidad de medios ni libertad de expresión. Lo peor
es que se muestran ofuscados u ofendidos, acusando caricaturas o
campaña del terror, cuando se advierte tal contradicción o se les dice
que algunas de sus propuestas siguen siendo propias de dictaduras
comunistas como la cubana donde, además, ni siquiera existe la
posibilidad de que surjan candidatos presidenciales,
opositores al gobierno, que puedan competir en las urnas, dándose el
lujo de excluirse de invitaciones a debates en los medios.