Los astrónomos nos informan que la estrella de Navidad se ha eclipsado, precisamente, este año. Por esto, ha sido visible en el firmamento la conjunción entre Júpiter y Saturno, acontecimiento astronómico que se produce cada ochocientos años y que es conocido como la “estrella de Belén”.
Las interpretaciones para este fenómeno son varias, de acuerdo con los adivinadores que abundan a fin de año. Pero existe una realidad de la que no podemos desligarnos en estos tiempos de pandemia: la incertidumbre, con un 2020 que a nivel global ha sido considerado difícil, por lo cual muchas personas esperan con ansias que lleguen a su fin estos días aciagos. En términos económicos, salvo las empresas farmacéuticas, agroalimentarias y tecnológicas, gran parte de las otras actividades cerrarán el año con números rojos y muchas familias agotarán buena parte de sus ahorros, si es que los tienen, solo para pagar deudas y comer.
Las actividades deportivas, artísticas y culturales, pese a los esfuerzos para sobrevivir, han tenido una actividad reducida y con el mínimo de público, para cumplir con las necesarias medidas de distanciamiento. Pero también hay noticias positivas: según cifras de editoriales europeas, el sector del libro ha resistido mucho mejor la situación del mundo cultural ya que, durante el confinamiento, la gente lee más.
Quizás algunos piensen que esa es la realidad cultural de los países ricos, mientras aquí nos dedicamos a otras actividades, más bien básicas. Cabe entonces preguntarnos, ¿somos un país pobre o rico? La respuesta no es tan fácil, pero resulta evidente que somos un país rico en recursos y bellezas naturales, especialmente en nuestra querida Patagonia, distante, pero conocida y valorada en el mundo entero. Se podría pensar entonces, que el problema de fondo es más la manera en que se han repartido los recursos a lo largo de nuestra historia. Por otra parte, cada familia también tiene la responsabilidad de inspirar en los niños y jóvenes el hábito de la lectura, que ahora es más democrática que nunca, pues hay acceso gratuito a las bibliotecas virtuales.
Si bien es cierto la pandemia fue inesperada y no existe precisamente un manual de cómo enfrentarla, conviene tener presente que esto no se soluciona solo con dinero, sino también con una buena logística y eficiente gestión del gobierno, lo cual requiere ser muy cuidadosos, pues está en riesgo la vida de miles de seres humanos. Pero no todo viene de la autoridad, en este sentido, si tomamos como punto de referencia a los países europeos, podremos aprender de sus errores y reaccionar a tiempo con responsabilidad individual, autocuidado y respeto por las personas que viven con nosotros, sobre todo si son de la tercera edad.
En estos días, nuestra realidad será la lluvia de estrellas Gemínidas, que nos traerá un mensaje de esperanza. La conjunción entre Júpiter y Saturno -la Estrella de Belén- será visible en Navidad. Para la tradición cristiana, fue el astro que guió a los sabios (reyes magos), en su viaje para presenciar el nacimiento de Jesús.
Esperemos que este fenómeno de la astronomía, traiga buenas nuevas para todos. Mientras tanto, el autocuidado y la lectura, nos ayudarán mucho a superar la pandemia.