Proponer un “Estado
Social y subsidiario de derechos” es por lejos la estupidez más grande
que he escuchado de parte de un parlamentario, superando incluso la
frase de Karim Bianchi respecto de “que si los marcianos vieran desde
arriba nuestra Constitución la encontraría perfecta”, y en consecuencia,
el rojo Edwards pasa a ser desde ahora el rey de los idiotas, dejando a
Karim como príncipe.
La
propuesta es como tratar de mezclar agua con aceite, como ser
Colocolino y de la U, como pregonar que la tierra es plana y comprarle
un globo terráqueo a tu hijo, como ser aliancistabacheletista (idea de
otro udiota), como ser pancho malo y terminar de vocero de los
republicanos, pero en este punto me detengo en el análisis y pienso….
esto último está ocurriendo!!!, y logro entender lo que pasa con el rojo
Edwards, porque uno de ellos debía ponerse el cartel del “tonto del
curso” y salir diciendo tamaña barbaridad, para esconder una realidad
aún más macabra. La derecha económica de este país, que se ha
enriquecido exacerbadamente gracias a la Constitución del `80 que
consagra la subsidiariedad del Estado, ve con temor el término de su
“maquinita de hacer lucas”, ya que una mayoría importante de la sociedad
quiere un Estado Social de Derechos.
Para entender porque la propuesta es estúpida y macabra a la vez, vamos a los elementos técnicos:
Un
primer elemento constitutivo de un Estado Social de Derecho es el
reconocimiento de que existen en la sociedad derechos individuales y
colectivos, cuya garantía y efectiva concreción deben asumirse por parte
de la sociedad y del Estado. Si el mero funcionamiento del mercado
pudiese garantizar esos derechos, a todos los habitantes del país,
entonces solo habría que preocuparse de que el mercado funcione en la
forma más eficiente posible. Pero la teoría y la práctica muestran
claramente que el mercado no puede ni pudo garantizar esos derechos
sociales.
Un
segundo e importante principio constitutivo de ese modelo llamado Estado
Social de Derecho es la idea de que la propiedad privada debe asumir
una función social. En otras palabras, la empresa debe no solo
preocuparse de asegurar a sus propietarios y accionistas un elevado
nivel de ganancias, sino que tiene además que cumplir con
responsabilidades con sus trabajadores, con sus proveedores, con sus
consumidores, con el Estado, con el medio ambiente y con la comunidad en
la cual la empresa se encuentra inserta. El Estado debe tener las
herramientas como para intervenir, pues con la mera prédica no siempre
las cosas funcionan como corresponde. Hay que darle herramientas al
Estado como para que intervenga en el funcionamiento de los mercados,
mediante controles, normas y capacidades sancionatorias. En síntesis, el
Estado Social de Derecho es un cuerpo de ideas que entra en
contradicción con el neoliberalismo y con el Estado subsidiario.
Como
se puede observar, existe incompatibilidad entre ambos modelos, pero me
imagino que quienes auspiciaron a los “chicago boys” con su modelo de
privatización total, hoy estarán por forzar a la ciencia y crear un
nuevo “Estado Frankenstein”.