Hoy, que un delincuente con amplio prontuario sea enviado a prisión casi pasa a ser una “gran noticia”. En
la
comunidad existe gran preocupación por lo que se denomina “puerta
giratoria” de la justicia chilena. Con el notable incremento de la
delincuencia en los últimos meses, todos los días los medios
informativos estamos hablando de hechos delictuales y en un alto
porcentaje son protagonizados por personajes que reinciden. Eso provoca
una sensación de alta inseguridad en la población. Desde un tiempo a
esta parte con la reforma se instaló un criterio judicial “poco
afortunado”, por llamarlo de esa forma. ¿Cómo lograr el justo equilibrio
en el tema
de
las libertades provisionales y la prisión preventiva? Pero han
transcurrido varios años y no se ha hecho nada. Las autoridades
gubernamentales han expresado su disconformidad incluso cuestionando
fallos “discutibles”. Pero todos hemos sido testigos de que poco se ha
avanzado. En los últimos años en Punta Arenas se ha enviado a prisión a
delincuentes con amplios prontuarios, pero la curiosidad que ha causado
es que siendo peligrosos gozaban de libertades condicionales, lo que
incluso hemos podido constatar durante los últimos días. El problema no
se solucionará con leyes más duras que garanticen la permanencia en las
cárceles. Esto sólo se logrará en la medida que existan políticas
sociales efectivas, sobre todo hacia aquellos sectores
más
vulnerables y propensos a incurrir en conductas delictuales. Y en esto
también los gobiernos y los parlamentarios tienen mucho por hacer. No se
puede esperar que una norma ayude a terminar con los problemas que como
sociedad no hemos sido capaces de resolver.