La fe pública

Una
de las principales arengas del llamado estallido social, fue la grave
crisis en la fe pública que existía en nuestro país. Instituciones
desprestigiadas, un mundo político con graves cuestionamientos y una
serie de problemas que la gente lo demostró de manera muy clara en la
calle, unos a través de la legítima protesta, y otros con métodos que no
son compartidos por la gran mayoría de las personas.

Muchos
de los que levantaron banderas proponían hacer un cambio total, vale
decir, de golpe y porrazo eliminar muchas de las instituciones, crear
una nueva forma de hacer política y generar un verdadero cambio en la
mentalidad de los chilenos que estaban acostumbrados a un sistema de
años, que nos había dado estabilidad, pero que sin duda alguna
necesitaba varios niveles de perfeccionamiento.

Pero
en los últimos días nos hemos enterado de una serie de hechos que
definitivamente nos hacen retroceder y olvidar muchas de las cosas que
varias pensamos que podían cambiar y que estaban relacionadas con esta
nueva forma de hacer política, más de la mano de la gente y no tan
arraigada a los partidos políticos.

Por
eso varios hechos conocidos por estos días, fueron un verdadero balde
de agua fría para miles de chilenos que sufren o han sufrido
enfermedades catastróficas, como el cáncer, de manera propia o a través
de algún familiar. Sin entrar en el fondo del asunto, es sumamente grave
utilizar como argumento para levantar banderas de lucha y
posteriormente ganar una elección, utilizando como argumento el estar
viviendo una grave enfermedad, que finalmente termina siendo una
completa farsa. Más aún, el declarar legalmente que se tiene deudas
asociadas al tratamiento de esa enfermedad.

Esa
situación puso en entredicho a un grupo de personas que, independiente
de su color político, lo que está buscando es lo mejor para Chile.

Quiero
dedicar unas palabras para la prensa de nuestro país, que sigue siendo
un medio que nos permite no solo informarnos, sino que también conocer y
dejar en evidencia este tipo de situaciones graves, que finalmente nos
dejan al descubierto como sociedad y lo mucho que debemos avanzar. La
libertad de expresión es un eje clave en el desarrollo de nuestro país
de cara al futuro.

Tenemos
que trabajar de forma muy dura como sociedad – y también como
autoridades – en tener una verdadera ética política que no solamente nos
rija a quienes ostentamos cargos como tales, sino que a todo el mundo
que esté relacionado a este ámbito.

Esa
es nuestra misión para que de una vez por todas podamos dejar de lado
esa carga negativa que tiene cada persona que asume un cargo; pero
lamentablemente este tipo de situaciones, no ayuda a mejorar la
percepción que tiene la ciudadanía de sus representantes.

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