La Fiebre

Cuando era niño, y tenía fiebre, recuerdo a mi mamá colocándome paños fríos en la cabeza para controlar y disminuir la temperatura. Lo contrario, qué duda cabe, sólo habría contribuido a exacerbar mi estado de hipertermia, imposibilitando una pronta recuperación. Cierto, además de compresas y paños fríos también habían antibióticos pero, en lo inmediato, siempre paños fríos. Sin lugar a dudas, y desde el estallido social del pasado 18 de octubre, Chile ha experimentado un alza en su temperatura ciudadana. De la legítima movilización ciudadana por más y mejores condiciones, en todos los ámbitos y sentidos, pasamos a una manifestación donde la violencia ha estado latente a lo largo y ancho de nuestro territorio. En este clima, de profunda hostilidad y donde la polarización es evidente, bien vale hacer un llamado a los medios de comunicación no sólo en cuanto a su aporte informativo para la construcción de opinión pública, sino también para contribuir a cuidar tanto las formas, como el fondo, en cuanto a la discusión y el debate público. Ejemplo de lo anterior, sin lugar a dudas, ha sido el caso del matinal “Bienvenidos” de Canal 13, una tribuna matutina que pasó de los otrora contenidos de farándula a jugar un rol donde se intenta analizar la coyuntura. ¿Y a quienes invitan para conversar? A lo que muchos califican como la raíz del problema: políticos tanto de derecha como de izquierda. En este contexto pareciera que no hubiera espacio para representantes de organizaciones sociales, fuerzas vivas, líderes vecinales, gremios y sectores productivos, entre otros. Pues bien. Recientemente en este matinal se produjo un hecho que a todas luces, en especial para quienes entendemos la lógica de los medios de comunicación y las audiencias, absolutamente evitable, casi de sentido común. En un mismo panel tuvieron, entre otros, a Hermógenes Pérez de Arce, Carlos Ominami y Alfredo Joignant. Me quiero detener en el caso de Pérez de Arce. Este personaje de la historia de nuestro país siempre ha tenido el mismo discurso y, para él, no existe Dictadura sino Gobierno Militar. Usted podrá estar de acuerdo o no con sus planteamientos, pero el hombre siempre ha sido consecuente a su forma de ver y comprender los procesos sociales en Chile. Por esta razón a nadie le pareció extraño que, cuando le preguntaron por Derechos Humanos, su respuesta no fuera popular generando una sobrerreacción por parte de la animadora Tonka Tomicic que le pidió retirarse del set televisivo. Ahora bien, más del acto deleznable en sí mismo que tiene que ver con la libertad de expresión lo cierto es que el problema antecede a la aparición de Pérez de Arce en el programa. Como quien dice, ¿para qué lo invitaron si saben como se pone? ¿Acaso alguien esperaba algo distinto? Y he aquí uno de los problemas que han contribuido a mantener vigente la rabia, el resentimiento y el descontento de la gente: mientras los medios de comunicación le den tribuna y espacios a personajes que representan extremos ideológicos, que disfrutan de engendrar rabia y resentimiento en las audiencias, es muy poco probable que las chilenas y chilenos volvamos a reencontrarnos, entendiendo que la riqueza de nuestra diversidad, el diálogo, los acuerdos y los consensos son claves no sólo para la recuperación del orden público, sino también retomar la senda de desarrollo y progreso que se tradujo en mejoras sustanciales para el bienestar y calidad de vida de miles de compatriotas.

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