La
Guerra del Pacífico, a lo largo del tiempo que duró, permitió confirmar
que el Pueblo Chileno, UNA SOLA NACIÓN EN ARMAS, contaba con personas
con sangre y espíritu de héroes, que persisten en nuestra memoria, en
nuestros corazones y allí estarán hasta el fin de los tiempos, como
Prat, Aldea, Baquedano, Torreblanca, Pinto, Riveros, Latorre, Lynch,
Condell, Martínez, Yávar, Ramírez, Sotomayor y muchos, muchos otros
soldados desconocidos, cuya tumba y memoria, en la Plaza Italia, fue
profanada por vándalos anti chilenos.
El pueblo peruano llamado La
Concepción fue testigo de una de las gestas más heroicas, dolorosas,
pero gloriosas es nuestra estirpe guerrera: una compañía del regimiento
Chacabuco que con el mando de un descendiente de uno de nuestro Padres
de la Patria, Ignacio Carrera Pinto, con oficiales adolescentes y
hombres curtidos por el desierto, la lluvia, la nieve, seguidos por dos
cantineras, se enfrentaron a miles de soldados peruanos de línea aún, a
soldadesca brutal y a hordas de indígenas soliviantados por prédicas
anti chilenas que bajaron del convento de Santa Rosa de Ocopa.
Esos oficiales, suboficiales
y soldados habían recorrido la sierra indómita para otros ejércitos,
abrazados a sus fusiles, con poco alimento, uniformes raídos, botas
gastada reemplazadas por ojotas , no temblaron ni desmayaron ante un
enemigo muy superior en número y armamento y sucumbieron peleando, con
gloria y honor, y bajo una bandera tricolor, nuestra bandera, izada al
tope de una iglesia abrasada por las llamas de un incendio, atizado por
hordas brutales y sedientas de sangre.
Gesta
noble, heroica y gloriosa cuyos protagonistas, parecen hacer falta y
mucho, en la Patria de hoy, amenazada por quienes buscan dividirnos como
pueblo chileno y predican el odio en pos de sus intereses políticos e
ideológicos, supeditados a intereses globalistas repudiables,
criticables y penosos en su actuar.
Este domingo, al mediodía, al alero del monumento a Carrera Pinto
y sus hombres, con las llamas, que ojalá permanecieran siempre
encendidas, de la antorcha que rinde homenaje al capitán Ignacio Carrera
Pinto y a los 77 de La Concepción, oficiales, suboficiales, soldados
profesionales y conscriptos, han jurado ante Dios y nuestra Bandera,
servir fielmente a la Patria, donde se les llame y sabemos que cumplirán
ese juramento, porque tienen claro que Chile es Uno, Grande y Libre y
que forman parte de un Ejército Siempre Vencedor, Jamás Vencido.
Y
que como lo escribiera nuestro poeta, Víctor Domingo Silva, Premio
Nacional de Literatura, siempre presente, aunque la neo cultura pretenda
borrarlo como a otros literatos nacionales, su paso no será impedido
“ni por foso, ni mina ni trinchera, cuando escuchen que les grita la Bandera (nos grite la tricolor y no otra) Hijos míos, defendedme …estoy aquí “…