La gran dificultad del comportamiento preelectoral finalmente daña la convivencia y el desarrollo

Lo
hemos sugerido en múltiples ocasiones a lo largo del tiempo, por lo que
no resulta novedoso el reiterarlo ahora, las elecciones de cualquier
índole cada cuatro años provocan un daño enorme al crecimiento y a la
convivencia social del país, prácticamente no termina de instalarse una
administración cuando ya comienza a gobernar con la calculadora
electoral y eso irremediablemente la obliga a gobernar intentando
capturar aplausos y el consentimiento de la ciudadanía y por supuesto en
los lugares de mayor votación, en esas condiciones los grandes
relegados son las regiones más alejadas y escasamente pobladas, donde
existen menor cantidad de votos y si a todo esto, le sumamos resultados
adversos en los comicios anteriores no hay quien salve a Magallanes de
la desidia, indiferencia y escasa voluntad de los gobernantes, estoy
absolutamente convencido que todo este cúmulo de “coincidencias” es lo
único que explica por lo menos a mí, el trato que Magallanes está
teniendo de parte del gobierno central, no tenemos defensa frente a esta
situación, porque quienes podrían defendernos es entendible y
comprensible que tengan que privilegiar sus trabajos, salarios y
sustento, por lo que finalmente se convierten en maestros del camuflaje
intentando ser amigos de “Dios y del Diablo” a pesar que la vida nos
enseña constantemente que no es posible vivir con dos almas, una al
menos se pudre y se nota, esta es la realidad de nuestras aspiraciones
regionales y tengo muy claro guste o no guste escucharlo, que
lamentablemente los dichos nos aterrizan todos los días y en esta
ocasión podríamos decir: “El que pone la plata, pone la música” y al que
le acomode la melodía debe bailar aunque para ello, la dignidad se
quede junto al pijama debajo de la almohada.

Podríamos
intentar ser más optimistas y colocar todas nuestras expectativas en la
elección del gobernador regional que aún creemos que podíamos elegir
nosotros el año 2020 y por cierto yo me sumo a soñar que es posible, sin
embargo la persona que sea dignificada con ese mandato le debemos
exigir un compromiso irrevocable con la región y apoyarla
consecuentemente para revestirla de un respaldo popular mayoritario de
los habitantes de la región, es probable que logremos colocar a una
persona de esas características, pero debemos tener claro también que
los habitantes debemos tener un mayor protagonismo en la defensa de
nuestros deseos y anhelos por que aquella incipiente autoridad, debe
sentir que es el representante de la ciudadanía de verdad. Requerimos
que se posesione de tal mandato porque la ley que lo genera y las
herramientas de las que quieren dotarla son escasas y absolutamente
condicionadas a una figura de la que nadie habla pero que será el
guardián de los intereses y de la voluntad del gobierno central
instalada en la región y que intentará seguir dominando todo y tratando
que el gobernador no tenga incidencia en el desarrollo, más aún en
Magallanes donde es seguro que el gobernador electo no será de esta
administración. Esto es lo que nos espera y de verdad esto no es un
berrinche ni nada que se parezca, en estos días y en la mayoría de los
acontecimientos regionales es evidente la intervención central en
múltiples temas que nos han sucedido y se demostrado que la actitud
pasiva y absolutamente obsecuente demostrada nos indica la postura de la
autoridad aquello nos deja perplejos y mirándonos y acordándonos de la
célebre frase “¿Y ahora, quién podrá defendernos?”.

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