Don Arturo Prat Chacón nos dejó una gran herencia que debemos mantener viva y acrecentarla, hoy más que nunca.
Esa
herencia comenzó a plasmarse ya en esos campos de Ninhue, cerca de
Quirihue, donde está la hacienda “San Agustín de Puñual”, hoy día el
museo llamado por muchos, entre ellos yo, la “Cuna del Héroe”, cuyos
patios y habitaciones tuve el privilegio de recorrer porque hicimos, con
Gastón Centeno, Manuel Rojas y don Alberto Wiedmaier, un documental
encargado por el Consejo Nacional de Televisión, cuando era un ente
cultural de verdad, y que se tituló, precisamente “La Cuna del Héroe”.
Muros
sólidos, portones fuertes, fabricados con adobones y maderas de la
zona; ventanas con adornos en fierro forjado y mobiliario de época:
cómoda austeridad frente a un patio donde había tinajas de greda y
bodegas provistas de frutos de una tierra generosa.
Allí
creció Prat y su espíritu terminó de forjarse en la Escuela Naval que
hoy lleva su nombre y en diversas acciones personales valerosas,
defensor de sus amigos ya como abogado y que después compartirían el
glorioso destino escrito con sangre en la rada de Iquique y en los
roqueríos de Punta Gruesa aquel 21 de Mayo de 1879., sobre los cuales
Carlos Condell y su tripulación logró, con ingenio y audacia que la
Independencia encallara.
Arturo
Prat y sus hombres enfrentaron a un enemigo poderoso, el Huáscar, y
rindieron la vida por la Patria y por cumplir las órdenes recibidas.
Heroísmo
a toda prueba, hasta entregar la vida y los nombres afloran desde el
corazón porque mis profesores de Historia, allá en la Escuela 88, de San
Francisco de Limache, los grabaron en la memoria y en el corazón de
niños huasos, patriotas: Serrano, Aldea, Riquelme, Cabrales, Hyatt,
Canave, Reyes y tantos y tantos otros héroes que la verdadera historia
de Chile atesora con orgullo.
Detrás
de grandes hombres, como Prat, siempre hay una gran mujer y sin doña
Carmela Carvajal tal vez la vida hubiera sido diferente, pero sus hijos,
fruto de su amor por el marino, abogado, literato, le dio fuerzas y
entereza al Héroe para enfrentar a un adversario que, finalmente,
también fue un caballero, como lo fuera don Miguel Grau.
“Vencer
o Morir”, el lema que lleva cada unidad de nuestra Armada y Dios,
Familia, Patria y Libertad son valores acrisolados por el ejemplo de
Prat y de todos los Héroes de Iquique y que millones de chilenos, mi
familia y yo, entre ellos, hemos recibido como herencia irrenunciable de
Arturo Prat Chacón.
¡Viva
Chile… Viva nuestra Armada, Viva Prat y sus hombres… Viva la patria y
su bandera tricolor, jamás arriada ante ningún enemigo…!