El ministro de Hacienda, Mario Marcel, pasó a estar en el centro de la polémica política al hacer dos comentarios que generaron la molestia de los partidos de derecha y el piñerismo. En el primero afirmó que el proyecto de Pensión Garantizada Universal (PGU), legislado en los últimos días del Gobierno de Sebastián Piñera, se aprobó sin presupuesto asegurado. En el segundo, dejó para interpretación que si no se aprueba la Reforma Tributaria se podría volver a repetir un Estallido Social.
El ministro Marcel salió a precisar sus dichos sobre la falta de financiamiento de la PGU y aseguró que, durante el año 2022, ésta tuvo que ser financiada mediante reasignaciones de recursos y gracias a unos ingresos adicionales de la Operación Renta 2022, debido a que los ingresos adicionales sólo fueron considerados a partir de 2023. Es decir, no tenía financiamiento tributario durante 2022 y se debió hacer un esfuerzo reasignando recursos para poder cubrir la medida. Por otro lado, también aseguró que el financiamiento tributario previsto para el 2023 tampoco alcanzan a cubrir los montos que requiere la PGU, ya que solamente se financian alrededor de dos tercios del total del costo. En este sentido, es indudable que poder mantener el beneficio de la PGU y aumentar su cobertura en el futuro a 250 mil pesos requiere de un financiamiento tributario asegurado en forma permanente. En la misma línea el Consejo Fiscal Autónomo emitió hace un tiempo atrás un informe señalando que la PGU era una reforma que no estaba financiada a largo plazo. Poner el tema en debate durante la actual discusión de la propuesta de Reforma Tributaria es una obligación frente a una medida que absolutamente requiere certezas.
El otro comentario del ministro Marcel que causó molestias en la oposición, fue la relación entre las demandas del Estallido Social y la necesidad de cambios en los gastos del Estado con mayor esfuerzo tributario para poder darle solución. Es obvio hasta ahora que las causas que motivaron la adhesión y movilización de millones de chilenos y chilenas, poniendo en jaque la institucionalidad, aún no son respondidas por el Estado, siendo urgente abordarlas si no queremos repetir la misma situación. El ministro Marcel nos recuerda que la desigualdad sigue siendo un gran problema, que los sueldos y pensiones aún son insuficientes para que las personas satisfagan sus necesidades elementales, que el alto costo de la vida ha llevado a la gente al endeudamiento y finalmente a la desesperación, todas razones por las cuales se vivieron largas jornadas de protesta a nivel nacional. Todas esas causas socioeconómicas no pueden obviarse o esconderse y es responsabilidad del Gobierno abordarlas con soluciones prontas y satisfactorias. Yo creo que la intención final del Ministro es un llamado de hacernos cargo ahora y no más adelante de aquellas cosas que afligen a gran parte de la población y la discusión de la reforma tributaria es una buena oportunidad para abordarlas y al menos intentar solucionarlas.
La necesidad de un nuevo pacto tributario debe ser entendida como una oportunidad para hacernos cargo de aquellas necesidades urgentes de la población a las cuales el Estado puede generar condiciones y soluciones para aliviar la situación. Es evidente que se requiere mayor cantidad de recursos y para ello es necesario hacer un mayor esfuerzo tributario sin comprometer el crecimiento del país. El ministro simplemente pone sobre la mesa del debate elementos y medidas a considerar en la discusión de la reforma tributaria, mientras otros siguen tratando de ignorarlas y esconderlas. La honestidad y responsabilidad son una impronta que se agradece al ministro Marcel.