La imposición de la demencia

Cada
día converso en todo Chile con personas de diversas disciplinas. A
veces, los no letrados son más claros y directos en sus opiniones sobre
lo que esta sufriendo nuestro país. De muestra lo siguiente de un amigo
“¿Cómo es posible someter a plebiscito un texto constitucional que
atenta directamente contra la Nación y toda su institucionalidad? Es
como someter a plebiscito tomar un revólver y jugar a la ruleta: La
fragmentación del país sumado a un indigenismo que puede perfectamente
resucitar los sacrificios humanos y declarar sagrados lugares y
propiedades es algo totalmente inaceptable. Todas las instituciones
gremiales deben salir a la calle a pedir disolver la Convención con un
plazo perentorio.

No
es democrático algo que atenta contra los principios esenciales de la
democracia. Además, no existen las garantías suficientes para aceptar
llevar a votación algo que destruye todo el país. Pareciera ser que el
texto constitucional está hecho más por enemigos de la Patria, que por
propios chilenos. Debemos llamar a anular la Convención Constitucional
por alejarse abiertamente de los principios esenciales del ser nacional.
Toda la clase política, tanto por acción u omisión está validando
someter a votación un texto que pretende mutilar el país y todas sus
instituciones permanentes. La democracia no puede someter a votación lo
que la Destruye, puesto que el nuevo texto pretende dentro de sus
propuestas someter a la población a una supremacía étnica, vulnerando el
principio constitucional de igualdad ante la ley.

Con
la nueva constitución se pretenden borrar de un plumazo dos mil años de
historia, dos mil años de religión y dos mil años de jurisprudencia.
Eso es inaceptable bajo cualquier punto de vista. Hago un llamado a
anular la Convención Constitucional, por carecer de Autoridad para
imponer un texto que destruye las bases institucionales de la República
de Chile.

Si
no es la clase política la que se oponga firmemente, deberá ser el
resto de la ciudadanía, en la cual recae finalmente la soberanía del
país”. Me reservo el nombre de mi amigo que lo escribió, él es un gran
intelectual, pero ante la amenaza de lo que está ocurriendo, debemos
aprender a protegernos, ya que, si logra imponerse esta oleada de
demencia que nos oprime, la persecución, cancelación y también
eliminación, será cosa tangente a diario mucho más que ahora. Esto no es
especulación intelectual ni mucho menos un chiste. Se está construyendo
a través de la nueva “constitución” un régimen político de carácter
totalitario, un neocomunismo que pretende ser continuador de la obra del
marxista Salvador Allende, con características neo stalinistas, como
las fotografías de los jerarcas del régimen. No es casualidad que en las
más importantes siempre aparece Guillermo Teillier, el presidente del
partido comunista, por lejos la fuerza más organizada de la coalición
gobernante y quien ejerce el verdadero poder, con la famosa frase de
otra época, de la acción de su partido, “dos pasos adelante, uno atrás”.
Porque Ud. no va a creer que una pandilla de jóvenes inexpertos,
incultos y de escasa preparación realmente toman las decisiones en el
país, no hay que ser ingenuos, todo desde el 11 de marzo es una mera
apariencia, se finge lo que no se es ni se tiene, todo para ganar imagen
con miras al 4 de septiembre.

Pero
la gran debilidad de la opción rechazo, es que las fuerzas que aparecen
como apoyándola, están en un estado de confusión y amedrentamiento tan
grande como han estado por más de 30 años. El papelón que a diario
desempeña una pseudo derecha que ahora busca salidas alternativas al
rechazo… el “apruebo” es puro y simple, si logran meter una tercera
opción será peor que la segunda papeleta de octubre de 2020 que inducía
necesariamente a aprobar. Recuérdese es cultura de masas, no de
intelectuales ni personas con las cosas claras. Es un engaño, y el
marxismo y los comunistas en particular son maestros del engaño. Es
impresionante comprobar como una característica común a las fuerzas
políticas “de derecha” es que no son, no se perciben como
anticomunistas, ni siquiera como patriotas, y han sido incapaces de
frenar esta escalada de deconstrucción nacional y de sometimiento de
Chile al poder globalista que, no lo duden, está detrás del gobierno de
Boric, así llamado al menos, y de la nueva constitución que destruirá
Chile. Pero esto se definirá emocional y no racionalmente. Una vez más
se quiere creer que la llamada derecha en todas sus formas, representa a
la ciudadanía que esta contra los conceptos del apruebo. Una vez más
quiere monopolizar, mantiene la misma estrategia con que ha perdido
siempre en las elecciones de los últimos más de 30 años. Es que
simplemente no sabe trabajar en política, es demasiado cómoda, pero
también llena de miedos y complejos que paralizan. No debemos esperar
nada de las derechas, hay una gama mucho más rica de expresiones
ciudadanas que deben despertar, es la patria y la libertad lo que está
en juego. Si el rechazo sigue creyendo que a través de chats grupales y
en sedes con calefacción hace trabajo político, cabe recordarles que así
no se gana ni un voto: ya está en el país una gran crisis económica, la
estanflación, vivimos cada día tiempos que solo empeoraran, el eventual
triunfo del rechazo no apaciguara la crisis, debemos construir una
opción nacional que sea la esperanza de la que vivirá nuestro país por
años. Está bien, no hay liderazgos en el rechazo, por lo menos no sigan
entrabando e impidiendo que ellos surjan, alguna vez que la UDI, RN,
EVÓPOLI; y hasta Republicanos, dejen de pensar en ellos y sus objetivos
electorales. ¿Será que no entienden o no creen que se nos viene a
establecer el comunismo, y por mucho tiempo? ¿Dudan? Cuando una
autoridad dice que nuestros niños no son tales sino “les niñes”, hay más
que una alteración mental, es totalitarismo. Si pueden decirnos como
hablar, pueden imponernos cualquier cosa. Y así está ocurriendo.

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