La industria hotelera como vehículo de movilidad social

Cada mañana, recuerdo la
suerte de trabajar en un sector privilegiado. La hotelería es una
industria que desde siempre se ha centrado en cuidar a los demás. Pese a
las sucesivas crisis sigue creciendo a largo plazo, renovándose de
manera constante y creando momentos que promueven el encuentro y la
interacción.

De
hecho, el 2020 y pese a la situación sanitaria, la industria de viajes y
turismo representó 300 millones de puestos de trabajo en todo el mundo:
1 de cada 10 a nivel global.

Lo
admito, nuestro sector no es perfecto, pero posee una cualidad difícil
de encontrar en otras industrias: ser un increíble motor de movilidad
social. ¿O acaso algún otro nicho de negocio permite comenzar como
mucama en un hotel y ascender hasta el Comité Ejecutivo de un grupo
internacional?. Para lograr este éxito se precisan habilidades
esenciales como la dedicación, excelencia, atención al detalle y
profesionalismo. Pero también, iniciativa, autonomía, espíritu
empresarial y audacia.

Lo
anterior es un valor tremendamente importante, sobre todo hoy que
atravesamos el desafío de la recuperación, en medio de una tasa de
desocupación de empleo de 9,5 puntos porcentuales, en el país.

Reconocer
el valor y el talento de cada individuo disponiendo posibilidades de
desarrollo, no sólo empodera a colaboradoras y colaboradores a tomar el
control de su propio crecimiento laboral, sino también contribuye a
reactivar el sector y la economía.

Para
que ello ocurra de manera orgánica, es fundamental que nosotros los
empleadores garanticemos que cada persona que ingrese al mundo de la
hospitalidad pueda aportar su propia personalidad, historia, cultura y
religión, pues la expresión del talento solo se da en ambientes que
valoran la diversidad y la inclusión.

La
hospitalidad se trata de confiar en sí mismo y de cuidar a los demás.
De propiciar un mundo acogedor y nutritivo que genera círculos virtuosos
que contribuye al desarrollo del sector y de las sociedades.

 

 

 

 

 

Nota de la Redacción: en una carta publicada el 3 de agosto pasado se le atribuía la firma al autor de esta columna, Franck Pruvost, COO de Accor para países hispanos, lo cual no era correcto.

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