Dirán
que es una “campaña del terror” hablar o referirse a la inestabilidad
en Boric. Que la “ultra derecha” está metiendo miedo; que no se quieren
cambios; que la “vieja derecha” está haciendo de las suyas; en fin, los
mismos argumentos de siempre, nada nuevo bajo el Sol. Y como siempre
también, la izquierda responsabilizando a otros de los desastres que
dejan sus políticas económicas y sociales. Ahora es el turno de un
importante dirigente político que resume muy bien lo que quiere hacer
Gabriel Boric: darle inestabilidad al país para hacer “nacer” un nuevo
Chile. Las palabras textuales de De Polo, secretario general del partido
de Giorgio Jackson son las siguientes: “nosotros vamos a meterle
inestabilidad al país porque vamos a hacer transformaciones importantes.
La Constituyente es la primera de ellas”. A confesión de parte, relevo
de pruebas. Veamos.
El
programa de Boric y el Partido Comunista se denomina “para un nuevo
Chile”. Piensan que existe un país que ya murió o está en sus últimos
días y requiere cambios profundos y son ellos los llamados por el
“pueblo” a redimirlo y salvarlo. Es la postura mesiánica propia de
quienes profesan ideologías totalitarias. Sin embargo, la contradicción
es insalvable y no tiene remedio alguno: no pueden
salvar al país, si es que es cierto que necesita salvación, quienes
pretenden aplicar recetas socialistas que en todo el mundo han llevado y
llevan a la pobreza a los ciudadanos. Como el nuevo país que pretenden
construir es socialista, estamos condenados al fracaso y a la miseria.
Pretenden un nuevo Chile con viejas y fracasadas ideas: no podrán
cuadrar el círculo.
Señala
también De Polo que parte de las transformaciones profundas han
comenzado con la Convención Constitucional. Qué buen recuerdo para
aquellos que desde la derecha votaron apruebo y siguen aún sosteniendo
porfiadamente que fue una buena idea. Es el ideario refundacional de
Boric, del Partido Comunista, del Frente Amplio, de la Lista del Pueblo o
Pueblo Constituyente y otros grupos de izquierda. Nos recuerda al
Senador Quintana que pedía la retroexcavadora para el sistema económico
imperante en Chile, que ha sido el más exitoso en la historia patria.
Así, la Convención Constitucional es la cabeza de playa de su revolución
social comunista.
Se
agradece sí la franqueza de Boric y sus asociados: van a generar
inestabilidad en el país. Parece demencial, insensato, en fin, una
locura, pero a ojos de la izquierda y de su ideología, hay que destruir
para volver a construir a imagen y semejanza del ideal social comunista.
Para ellos, la inestabilidad en un país ya inestable, que comenzaron a
urdirla en los aciagos días de octubre del 2019, es algo inevitable
(menos para ellos). Hoy sabemos por otra confesión, que para la
izquierda la destrucción, muerte y lesiones de seres humanos, la
violencia en todo su esplendor, era necesaria para cambiar la
Constitución. Se va conociendo el plan para desde la violencia, cambiar
anti democráticamente el futuro del país. Por eso el profundo miedo que
sienten en sólo pensar que parte sustancial de su plan “progresista” o
social comunista les sea arrebatado en las urnas. Y cuando hay temor a
perder tanto poder, se ataca y se atacará sin misericordia a quien
quiere preservar la esencia de este país, que es José Antonio Kast.
A
quienes nunca les ha faltado la comida; ni les han cortado la luz en su
casa; ni menos se atendieron en hospitales públicos, les es fácil armar
a su voluntad a este país, como un costoso juguete que tuvieron de
niños, manejado según sus ideas y caprichos.