La inseguridad del país y Magallanes

“Nuestro Gobierno, y con profundo dolor, ha resuelto no realizar la cumbre de APEC para noviembre, ni tampoco la cumbre de la COP25. Sentimos y lamentamos profundamente los problemas e inconvenientes que esta decisión va a significar tanto para la APEC como la COP25”. Así, el Presidente Sebastián Piñera comunicó ayer su decisión de cancelar los dos encuentros internacionales en los que Chile esperaba estar en los ojos de todo el mundo. Un día antes, y tras los cobardes ataques de la noche del lunes, el Diario El Pingüino de Punta Arenas titulaba: ¡Gobierno incapaz de mantener el orden! Y esa es la dura realidad que estamos viviendo desde hace 13 días. Para el mandato de Sebastián Piñera, esta era la gran opción de mostrarse al mundo entero como un emergente país latinoamericano y ajeno a la desestabilidad por la que han atravesado en las últimas décadas nuestros vecinos. Era una gran oportunidad de albergar a líderes políticos y sociales y también ser la sede del tan esperado acuerdo entre China y Estados Unidos que pondría fin a la guerra comercial. Pero, no, ello no se concretará. El ejemplo de la Región de Magallanes y Antártica Chilena se puede replicar en muchas zonas, porque la nuestra es catalogada por muchos también como una “oasis” dentro de una nación en la cual se cometen hechos delictuales, pero no en gran escala. Magallanes ha sido al país como Chile al resto de Latinoamérica. Hasta el cierre de esta edición la cifra de detenidos por vandalismo en las protestas llega a 182 personas, de las cuales 39 son adolescentes. La inseguridad está en nuestras calles y el mismo fiscal regional, Eugenio Campos, lo reconoció. El vandalismo del lunes superó históricamente todo lo antes visto.

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