La
frase “La derecha llegó para servirse” fue pronunciada por la flamante
excandidata a Gobernador Regional y actual candidata al Senado por la
Región Metropolitana Karina Oliva, que hasta hace un par de días era la
unicornio (startup político de crecimiento exponencial) de Gabriel
Boric.
Tan
solo ayer Karina Oliva y “todes” del Frente Amplio desgarraban
vestiduras acusando y funando a cuanta persona que no cumpliera sus
estándares éticos. Estos jóvenes (millennials y centennials) de
encumbrada “superioridad moral” corren de la mano con los comunistas.
Prueba de ello, son las incontables selfies tomadas desde Iphone 13 Pro,
con sus looks intelectuales con lentes fashion rodeados de libros.
Curioso es cuando les preguntan algo concreto, suelen errar la
respuesta. ¿Será que esos libros son de utilería? Lo cierto, es que los
datos matan el relato.
Hace
pocos días Oliva disparaba contra Sichel, Piñera o Rubilar acusándolos
de doble estándar, malversación de fondos públicos y un largo etcétera.
Pero una investigación de CIPER apuntó la lupa sobre la inquisidora y
descubrió que se emitieron boletas por 137 millones de pesos para pagar a
su esforzado equipo de campaña a la Gobernación Metropolitana,
destacando entre los beneficiarios al presidente del partido
frenteamplista Comunes, casualmente ex marido y padre de la hija de
Karina Oliva, así como su jefe de campaña con una remuneración mensual
de 8 millones de pesos durante 5 meses de campaña. De este modo, la
parlamentaria del Frente Amplio Claudia Mix expresó “más allá de lo
legal, es antiético”. Los frenteamplistas, si son consecuentes, debieran
hablar de delitos tal como lo hicieron hasta la saciedad con los casos
Caval o Penta de financiamiento de la política.
A
la historia se sumó de oficio el Ministerio Público, que por orden del
Fiscal Nacional Abbot, investigará por oficio a Oliva. Eso si, dicha
proactividad solo ensombrece aún más el caso denunciado por el Servel el
2018 en contra de Marco Enríquez-Ominami (MEO) del cual el Ministerio
Público guarda sepulcral silencio. No es ser mal pensado, pero ¿será
posible que detrás del caso Oliva esté el partido (que le respira en la
nuca a Boric) para asegurar a su líder supremo Tellier en el Senado?
Chanchullo frenteamplista al descubierto, inusual premura de la Fiscalía
y sobada de manos del jerarca comunista. A esto algunos lo llaman
dignidad.
No
es misterio que de izquierda a derecha han metido las manos en el
concubinato entre el poder político y económico que atenta contra el
sistema democrático, la libertad de los mercados y el bien común. Lo
correcto es que el delincuente, común o de terno y corbata, sean
responsables ante la ley en igualdad de condiciones. La verdadera
igualdad es la igualdad ante la ley.
La
izquierda radical asecha el poder como lobos a su presa en el helado
invierno que estamos viviendo. Hoy, los verdugos de la moral están en el
banquillo de los acusados. No son tan virtuosos como decían ser.
La
libertad está en peligro y los ciudadanos en su ejercicio tienen la
oportunidad de elegir. Tengamos en cuenta que la historia nos alerta que
los neo quijotes del sueño socialista, no dejarán mono con cabeza para
convertirse en la nueva elite político económica del país. Como diría
Margaret Thatcher, “no les gusta que la gente pueda escoger, porque
saben que la gente no escogería socialismo” si lo vivieran. Hoy en la
noche sabremos si la mesa quedó servida para la izquierda o nos damos
una nueva oportunidad como país para progresar.