La litiasis renal

La
litiasis renal (Calculo renal) es una patología sumamente frecuente, de
tal manera que, aproximadamente, del 5-12% de la población de los
países industrializados padece algún episodio sintomático antes de los
70 años de edad, con una incidencia algo inferior en Asia. En países
industrializados como Estados Unidos se ha producido un aumento
progresivo en la prevalencia de litiasis durante las últimas 4 décadas.

El síndrome metabólico afecta al 25% de adultos y se asocia con un
incremento del riesgo de litiasis en un 30%. Además de las potenciales
secuelas asociadas a la litiasis renal, como el dolor, la infección, la
obstrucción o la toma de antiinflamatorios, la nefrolitiasis es
considerada un factor de riesgo de enfermedad renal crónica (ERC).

Sin
entrar en los complejos mecanismos físico-químicos necesarios para la
formación de los cálculos, la litiasis pasa necesariamente por una
sucesión de etapas que concurren en la formación y crecimiento del
cálculo. La primera etapa es la de sobresaturación de la orina. La
segunda fase es la de germinación cristalina. La siguiente es la de
aumento de tamaño de las partículas formadas, ya sea por el crecimiento
de los cristales o por la agregación de éstos entre sí. Finalmente, la
cuarta etapa es la de nucleación del cálculo, se produce la retención de
una o varias de las partículas formadas en un túbulo renal, en la pared
de una papila o en las vías urinarias. A partir del núcleo así
constituido el cálculo crecerá por cristalización local o por aumento de
tamaño de los cristales formados por encima del grado de
sobresaturación urinaria.

El diagnóstico se realiza ante la presencia de
uno o varios cólicos nefríticos. No obstante, el diagnóstico de
urolitiasis no se puede confirmar si no se tiene la evidencia de la
formación o expulsión de un cálculo. En niños, se puede detectar la
existencia de anomalías metabólicas causantes de cálculos antes de que
exista evidencia de la formación de los mismos. Esta situación se
denomina prelitiasis. La ecografía ha supuesto un gran avance en el
diagnóstico de los cálculos, especialmente en niños, en los que suelen
ser de pequeño tamaño. El aspecto típico es el de una imagen
hiperecogénica con sombra acústica posterior. Además, apreciaron que en
niños estudiados por dolor abdominal, disuria o hematuria (sangre en
orina) podían observarse puntos hiperecogénicos en los cálices renales,
incluso sin la sombra acústica característica y con un diámetro menor de
3 mm.

En la mayoría de los casos existen antecedentes familiares de
urolitiasis. La ecografía renal es más sensible que la radiografía
simple de abdomen, para detectar cálculos, aunque ésta es superior para
el diagnóstico de los que localizan a nivel ureteral.

Los
tratamientos incluyen el uso de analgésicos y beber mucha cantidad de
agua para ayudar a la eliminación del cálculo. Es posible que se
necesiten procedimientos médicos para eliminar o desintegrar los
cálculos de mayor tamaño.

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