No podemos seguir permitiendo que todos los fines de semana tengamos accidentes de tránsito protagonizados por choferes ebrios. Es inaceptable y en eso estamos por sobre el promedio nacional. Existe una alta preocupación de Carabineros, porque en Magallanes ya se normalizó que un chofer se ponga frente al volante tras haber consumido alcohol.
Acá hemos sufrido mucho con este flagelo. Hace unos años dos jóvenes universitarias murieron en un trágico accidente en el cual el chofer no portaba licencia de conducir y, además, fue formalizado por conducir en estado de ebriedad. Desde hace décadas en Magallanes existe una alta preocupación por el consumo de alcohol que presentan los jóvenes.
La Encuesta Nacional de Alimentos del Ministerio de Salud confirmó esta problemática que se viene observando en el país. Según el informe, un 35,4% del total de los consultados señaló haber consumido alcohol en el último mes, cifra que en el grupo entre los 19 y 29 años de edad llega al 56,9%, con una media de 100 ml/día, mientras que entre los 14 y 18 años la ingesta reportada es de 22%, con una media de 148 ml/día. Es decir, un bebedor joven puede llegar a ingerir en promedio un litro y medio de bebidas alcohólicas a la semana.
La preocupación de parte de las autoridades y de la comunidad en general es que, en Chile, el consumo de alcohol por los menores de edad -a diferencia de muchas otras sustancias que son dañinas para la salud- está socialmente aceptado. Si a ello se suma la facilidad con que se eluden las restricciones para el expendio de alcohol a los menores, no son de extrañar las cifras cada vez más negativas en este ámbito. En la región nunca se ha debatido el tema de verdad.
En Magallanes se necesita enfrentar fuertemente este problema con políticas públicas adecuadas, las cuales podrían incluso favorecer un notable ahorro en salud. Debe haber un cambio cultural que permita concientizar a las personas, de manera que comprendan los peligros a los que se exponen con el consumo desmedido.