En
estos comentarios se ha señalado de forma reiterada acerca de cómo
lograr objetivos. En este aspecto, la motivación es un elemento no solo
necesario, es indispensable para lograr el éxito, porque es la
encargada de mover a las personas y permitirles que alcancen sus
objetivos. Por lo mismo, su desaparición conduce al abandono de lo que
se hace. Para algunos autores la motivación es “la raíz dinámica o
enérgica del comportamiento”.
Se pueden distinguir dos tipos de motivaciones
La positiva:
es aquella en la que una persona lleva a cabo determinadas conductas
con el objetivo de conseguir recompensas. Por ejemplo: estudiar para una
prueba con el fin de obtener un siete.
La
negativa: se basa en realizar una acción para evitar una consecuencia
desagradable como es el castigo. Por ejemplo: los esclavos trabajaban
para evitar ser azotados.
Otra forma de clasificar la motivación es en extrínseca e intrínseca.
La
extrínseca: proviene desde afuera, y surge cuando se ofrece una
recompensa, premio o aprobación por el desempeño de una tarea o
actividad. Por ejemplo: trabajar por un sueldo, estudiar para obtener un
título, etc.
La
intrínseca: procede desde el interior de la persona, es voluntaria y no
precisa de un incentivo externo. La sola ejecución de la tarea es la
recompensa. Es aquella que ocasiona hacer las cosas que agradan o
gustan. El verdadero objetivo que se busca es el hecho de sentirse
realizado y de disfrutar de la propia tarea que se está llevando a cabo.
Por ejemplo: practicar un deporte que agrada.
Si
se quieres motivar a otras personas, hay que detectar primero qué es
lo que las moviliza, porque las investigaciones demuestran que las
fuentes de los incentivos varían mucho entre las personas.
Para automotivarse es necesario llevar a cabo lo siguiente:
Hay
que tener presente que los pensamientos influyen en cómo se enfrentan
las diferentes situaciones. Si se afronta el día a día con una visión
positiva, esto ayudara a avanzar hacia las metas que se desean lograr.
Por el contrario, si se tienen pensamientos negativos todo parece muy
difícil e incluso imposible. Por ello es probable que la persona se
desmotive y no hará nada para mejorar. En ocasiones los pensamientos
negativos son el reflejo que se está mirando la realidad desde una
perspectiva equivocada, y esto es lo que hay que modificar. Por
ejemplo, en vez de pensar: “Estoy viviendo un momento muy difícil,
porque tengo muchísimos problemas”. Se puede cambiar este enfoque de
la siguiente forma: “Estoy enfrentando ciertos retos que me están exigiendo
gastar muchísima energía, pero estoy próximo a encontrar soluciones”.
Fundamentalmente el mensaje es el mismo, pero usando la segunda fórmula
se pueden enfocar los problemas de un modo más optimista.
A
veces los pensamientos negativos se enquistan en la mente y es
complicado sacarlos, pero para automotivarse hay que extirparlos, hasta
eliminar las malas influencia que estos tienen en la psiquis de algunas
personas,