La necesaria visión geopolítica

Hace 49 años, en 1970, Porvenir, capital de la provincia chilena de Tierra del Fuego, tenía casi 5 mil habitantes; en Río Grande, Argentina, había poco menos de 4 mil personas. Hoy la ciudad más poblada de la isla grande de Tierra del Fuego, Río Grande, tiene una población superior a los 90 mil habitantes y Ushuaia, que en 1970 era una pequeña base naval, tiene hoy una población de 70 mil personas. Hoy en su conjunto el territorio de Tierra del Fuego, Argentina, es ocupado por más de 160 mil personas, considerando la nueva ciudad de Tolhuin, enclaves turísticos de importancia y sectores rurales. En contraposición, en nuestra Provincia de Tierra del Fuego, de acuerdo con el último censo, la habitan sólo 6 mil 904 personas. La política argentina de incentivos, subsidios con visión geopolítica, sin duda ha sido mucho más audaz que la nuestra de añejos centralismos que no se condicen con un país unitario de igualdad de oportunidades. Históricamente, desde los inicios de la colonización chilena en la Patagonia, Magallanes ha funcionado como una economía dependiente de un solo factor productivo, que ha actuado como motor impulsor o locomotora del desarrollo regional: en los años 50 del siglo XIX fue el carbón, entre los años de 1880 a 1940 fue la lana y las carnes ovinas, desde 1950 hasta 1980 fue el petróleo, y ahora vivimos la época del gas natural con una incipiente industria turística que no es comparable con la que se desarrolla en la Patagonia argentina, cuyo término Patagonia es conocido en el mundo entero, no por nosotros, sino por el trabajo constante del Gobierno argentino y de sus empresarios con sostenidas campañas internacionales promocionando la venta de sus productos naturales con gran éxito.

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