En
reiteradas oportunidades hemos realizado diversos reportajes respecto a
los rayados existentes en la capital regional, una situación que no es
de ahora pero que durante el estallido social se vio con mayor
frecuencia. Las autoridades han realizado diversos proyectos para
limpiar los rayados que afectan a instituciones públicas como privadas y
también en los diferentes espacios públicos. Esto de normalizar los
rayados viene desde el Estallido Social en diversos lugares de Punta
Arenas. Y poco se ha hecho, porque también han ocurrido destrozos de
paraderos y ataques a la infraestructura pública. El bello patrimonio
cultural que posee nuestra Región de Magallanes, también fue atacado,
pero igual vemos indefensión en que se encuentran los patrimonios
arquitectónicos y culturales de la ciudad. No queremos llegar a ver que a
pesar de que la ley de Monumentos Nacionales contempla incluso penas de
cárcel para quienes dañan estos hitos, en los hechos es una legislación
que no disuade, permitiendo que la destrucción ocurra en total
impunidad. En otras zonas del país ya están acostumbrados a estos hechos
y por ello el país no parece haber tomado conciencia de los alcances
que provoca este tipo de vandalismo. Esas malas costumbres ya están
llegando a Magallanes y lejos vemos a aquellas ciudades limpias y
lejanas de esos hechos delictuales. Hoy, hay que solo darse una vuelta
por el centro de Punta Arenas y ver que proliferan molestos e invasivos
graffitis, rayados sin sentido y afiches publicitarios, lo que además de
afear el entorno, implica millonarios costos para los propietarios y la
Municipalidad. Nadie lo ve como un “arte urbano”, salvo las afiebradas
mentes que incurren en esto.