¿La nueva clase?

El
escritor Milovan Djilas desnudó en sus obras literarias, prohibidas en
la Unión Soviética, en particular, y en la Europa del Este, en general,
tuvo el valor de describir lo que llamó “La nueva clase”, creada por el
partido comunista, omnipresente, con poder de vida o muerte sobre sus
enemigos, reales o no, con jerarcas amantes de lo mejor de la vida
burguesa y muy de cerca puesto que fue amigo de Josip Broz Tito y sabía
de lo que escribía y muy bien porque transitó por los vericuetos del
poder.

Esa
situación no es nueva en el mundo de la izquierda -, como lo hizo e
comunista y ha sido denunciada en muchos libros como “La Granja de los
Animales”, de George Orwell; “La Hora 25”; “La Confesión”, de John
London o en el cine, con incontables cintas referidas al tema, como lo
hiciera hasta el neo-realismo italiano..

¿Por qué mencionar este tema en esta columna de opinión?

Lisa
y llanamente porque en el último tiempo se han ido conociendo los ires y
venires de esta “nueva clase” en nuestro golpeado Chile.

Casos
como el embajador “chileno” en España, adicto a la langosta, a los
buenos vinos, al uso de vehículos fiscales para acometer lo que ya
muchos llaman “fechorías”.

Esta
“nueva clase” se trata muy bien, hasta compra café especial con platas
del estado-fisco-gobierno y percibe sueldos millonarios que les permiten
residir en sectores exclusivos, con modernos vehículos y, como dice más
de alguno, ”a todo trapo”.

Pero
lo que más molesta es la capacidad para faltar a la verdad; difundir,
incluso en podios planetarios, como los de la ONU, mentiras a medias o
medias verdades, denigrando a la Patria con sus actitudes, sus
apreciaciones y sus distorsiones de nuestra realidad para “asegurar el
poder que les entregó el pueblo”.

Cada
día, poco menos, esta “nueva clase” debe, más bien, tiene que dar
disculpas, excusas o explicar lo que hicieron en forma torcida o por
falta de experiencia o conocimientos.

Penoso,
criticable, repudiable es este tipo de conducta político-administrativa
de esta “nueva clase” y que nos lleva a preguntarnos a millones de
chilenos ¿Se puede resucitar una propuesta que rechazamos en forma
categórica, pese a la descarada intervención oficialista? Y ¿quién o
quienes gobiernan de verdad en nuestro país, cuando el máximo dirigente
comunista se adelanta al mismísimo Presidente de la República respecto
del presupuesto nacional?

Y
mientras tanto, nuestras relaciones exteriores nos hacen saber que aún
no tenemos embajador en China, nuestro principal socio comercial; que
tampoco lo hay en Brasil y en otros cinco (¿) países, o que, por un
“gustito” trajimos a la Patria el conflicto judío – palestino, tan
penoso y doloroso, alterando las buenas relaciones de los chilenos
palestino con los chileno judíos…

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