La nueva izquierda y los ricos

“Proletarios
del mundo, uníos”, era el grito de guerra de los movimientos
izquierdistas de inspiración marxista desde el siglo XIX. La
identificación de la izquierda entonces con los más desposeídos se
convirtió en el siglo XX en verdadero signo de dominio de su posición,
desplazando hacia “la derecha”, cualquiera fuera su forma, la id
entificación
con “los ricos”, los propietarios, los defensores del “derecho de
propiedad” sobre supuestos privilegios y pertenencias. Muchas otras
corrientes se adhirieron, así entró el “progresismo” y antes, la “opción
por los pobres”, en un mundo bipolar dividido entre ricos y pobres,
buenos y malos, y un largo etcétera en que por supuesto, se trataba de
presentar a “la izquierda” como “los buenos”. Claro que este esquema
maniqueo requería una condición sine quanon: que los pobres aumentaran
no disminuyeran. Y resultó que los tiempos cambiaron, aumentó la riqueza
del mundo y cada vez hay menos pobres. Malo para el negocio, aun con
abusos, los pobres ya no lo son tan ni tantos.


Es por eso que desde hace algunos años, los papeles se invirtieron.
Las izquierdas dejaron de invertir en “los pobres” y en su mito, y lo
hicieron con “las minorías oprimidas”, basado en un supuesto progresismo
que “libera” a tales minorías. Ello requería una transformación
cultural que en parte han logrado, “construyendo” una “nueva cultura
fácil” que identificaba ya no al cambio económico sino al cambio
cultural y consecuentemente, al de la sociedad en la mente de sus
componentes más que en estructuras.


Y en esta vorágine de cambios de las últimas décadas, resultó que
producto del auge del llamado “capitalismo” y sus éxitos, sumado al
desarrollo de tecnologías masivas antes impensables, se crearon
empresas y fortunas detrás de ellas, mucho más grandes e importantes que
países y gobernantes. Y asimismo, cambiaron los parámetros culturales y
los roles “históricos” de los siglos XIX y XX se invirtieron: las
izquierdas se identifican y cada vez más con las grandes corporaciones e
intereses. No solo en Chile, sino especialmente en los Estados Unidos
por estos mismos días, ha quedado en evidencia que el derechista aún
Presidente Donald Trump, es líder de esos millones de ciudadanos
anónimos de clases medias, religiosos y conservadores, que no comparten
con la farándula de grandes ciudades de am
bas
costas, mientras la izquierda demócrata se sostiene en el poder e
influencias de grandes fortunas como las de Soros, Gates, Zuckerberg,
mientras las compañías tecnológicas se atreven hasta a censurarlo,
evidenciando así su poder y que detrás de sacarlo del cargo con
cualquier medio, “todos los medios de lucha” como diría la izquierda
chilena, está el levantar los obstáculos que dificultan “el gran
reseteo” e instalación del nuevo orden mundial detrás de la pandemia.


La izquierda abandonó a los pobres, porque comprendió que ellos están
cercanos en su mayoría, a los valores tradicionales de la derecha.
Trabajar, surgir, honrar a Dios, criar una familia, tener honor, son
convicciones demasiado peligrosas para los fines de la izquierda
neomarxista, y esos despreciables “fachos pobres” como acá los llaman,
en USA “rednecks” y otras formas despreciativas, ya no son inversión
política. Mejor los dueños de grandes corporaciones, liberales, pro
aborto, control de las personas a través
del
sistema impositivo pero también de la tecnología, todo negociable.
Mejor disfrutar del dinero, los jerarcas de la izquierda también lo
tienen en cuentas en el exterior. Ambos mundos, riqueza y poder extremos
de grandes compañías, y las izquierdas, descubrieron se complementan.
Ya no se trata de jugar a Robin Hood, se trata de q
ue
los pobres pero no tanto, produzcan y sostengan el Estado que ellos
manejan, y en conjunto con las corporaciones tecnológicas, mantener ese
control y neutralización de individuos disidentes. Nuevo orden, nueva
dictadura global.

Entremedio infiltraron a parte de esa derecha y la utilizan para sus
fines, en USA y en Chile. Acá es más fácil, la derecha perdió rumbo,
valores y cultura, pero se levanta de sus cenizas y, háganse la idea, es
y será la verdadera defensora de los pobres, conservadores,
trabajadores, honestos. La derecha defiende a los pobres en realidad, y
la izquierda esta con la nueva Elite globalista.

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