En
el caso chileno ya eso había terminado tras el 15 de Octubre de 2019
cuando comenzó la evasión al pago del pasaje del metro y que derivaría
en una catarsis de violencia colectiva que se arrastró hasta que el
virus hizo su puesta en escena en Chile o sea hasta inicios del mes de
marzo de 2020;
De
un tiempo a esta parte se nos está acuñando el regreso a una “nueva
normalidad” tras el paso de la pandemia, pareciera que de alguna forma
nos quieren decir que ya no regresaremos nunca más al estado de cosas
que existían antes.
Pero ¿cuál será la “nueva normalidad”?
Lo
primero que uno se atreve aventurar es que nuestra cotidianeidad
personal está alterada, nunca antes nos habíamos lavado tanto las manos y
eso nos acompañará por al menos un quinquenio, luego el tema de las
mascarillas, lo cual nos acompañará por lo menos hasta lo que reste el
año, lo otro es el tema de la teletramitación, teletrabajo, telecompras,
tele….etc o sea gran parte de nuestros quehaceres se realizarán por
internet, ya no hay justificativo ni excusa para ser un analfabeto
informático y el pago de las cuentas de internet o su subsidio es un
derecho-deber forzado necesario para cada uno como lo fue el servicio
básico del agua, la luz y el gas (o leña); pero lo más complejo para los
magallánicos es el menor tiempo con el que se podrán reunir las
familias, esto en especial es muy complejo para esta zona donde la
tercera edad es un gran componente etáreo y además del justo beneficio
de la jubilación el disfrutar a los nietos era una justa felicidad tras
años
de esfuerzo y trabajo. La reunión de la familia magallánica esta en
juego y ese es un tema clave que como sociedad tenemos que enfrentar a
fin de evitar problemas psicológicos que pueda traer aparejada esta
“nueva normalidad”.
Pero
también hay en el exterior una “nueva normalidad” si ya había tensión
económica entre Estados Unidos y China, ahora lo que hay es rabia, y no
solo de parte de Estados Unidos hacia China, sino también de Francia, de
Reino Unido, de Alemania, de Australia, y un número considerable de
países occidentales en especial del G-7 que ven a China como la gran
responsable del virus de Wuhan.
Si
bien no hay pruebas contundentes de que el virus haya tenido un origen
artificial en China, sí hay muchas pruebas fehacientes que el régimen
comunista ocultó información clave al inicio de la pandemia que implicó
que el resto de la humanidad no pudiera tomar decisiones rápidas y
eficientes para impedir la propagación del virus, como por ejemplo,
poner en duda el contagio entre seres humanos a la segunda semana de
enero, cuando ya habían centenares de muertos y miles de contagiados.
Y
ahí la cosa se pone cruda, toda vez que hablamos de un conjunto de
países que juntos aglomeran 2 mil millones de habitantes molestos con
un país de mil 600 millones de habitantes. Una molestia colosal que no
es para menos, dado que cientos de miles de personas han muerto por el
ocultamiento de información de China, en especial de Estados Unidos.
Staff
de abogados en todo el orbe intentan de alguna manera traducir esa
culpabilidad en una responsabilidad civil e incluso criminal de cientos
de miles de millones de dólares contra China.
A
eso se suma que la “nueva normalidad” trajo aparejado que el precio del
barril de crudo tenga un precio negativo debido a la falta de consumo y
la incapacidad de almacenar la producción que no es posible venderla,
produciendo que los Países de la OPEP sufran enormes pérdidas
económicas, entre ellos la malograda Venezuela.
Aquí
cabe recordar entonces que la mortífera Peste Negra duró 7 años
(1346-1353) y dio inicio al fin de la Edad Media, la espantosa Viruela,
que diezmó a Tenochtitlán, duró un año (1520-1521) e hizo desaparecer
la civilización Azteca, la implacable Gripe Española duró 2 años
(1918-1920) y dio inicio a los fascismo en Europa.
Para que tengamos en consideración como se nos viene la “nueva normalidad”.