Pasó un año y siete meses para que comencemos a recuperar nuestra libertad y la “normalidad” en nuestra vida diaria.
El
viernes se acabó el estado de excepción constitucional, y de paso, se
terminó con el toque de queda, que fue una herramienta que nos permitió
controlar en parte la pandemia del Covid – 19 que nos sigue pegando de
manera fuerte en Chile, pero cada día con menos problemas y un nivel de
vacunación que nos permite estar dentro de los mejores países del mundo.
Pero
ahora viene otra tarea y está relacionado con la forma en que tomaremos
esta “nueva normalidad”. Y digo nueva porque ya nada será como antes,
nada será igual a como era nuestra vida hasta antes de marzo de 2020,
fecha en que empezó masivamente la pandemia en nuestro país.
No
podemos olvidar que pasamos momentos muy duros con el encierro al que
nos vimos sometidos en nuestra región. La fase uno nos pegó muy fuerte, y
en muchos aspectos, no solo en lo relacionado con el rubro económico –
que está a duras penas tratando de revivir – sino que también en lo
anímico y mental.
Nuestros
niños, niñas, adolescentes y adultos mayores sufrieron con este
encierro vivido por muchos meses y las restricciones a las que estábamos
sometidos. Y para que hablar de los problemas que están viviendo muchas
mujeres jefas de hogar, que simplemente tuvieron que dejar sus trabajos
para transformarse no solamente en mamás, sino que también en
profesoras, médicos, psicólogas y una serie de actividades que tuvieron
que asumir a raíz del encierro.
El
término del toque de queda y el inicio de las “nuevas libertades” trae
aparejado también una serie de obligaciones para nosotros y que están
relacionadas con mantener el autocuidado, seguir testándonos, cuidar a
nuestros adultos mayores y tener muy en claro que nada será como antes
de marzo de 2020.
También
es una oportunidad para darle un nuevo impulso a nuestra alicaída
economía local, que se nos permita la llegada de turistas para
fortalecer los sectores turísticos y gastronómico que representan el 10%
del PIB de la Región de Magallanes. Tenemos que ser capaces
que esta es una nueva oportunidad de crecimiento y recuperación por lo
que estar con mayores libertades, nos permitirá el recomenzar como
región.
Como
autoridades, tenemos que ser capaces de retomar la industria de los
cruceros, con las respectivas restricciones, pero que era un impulso
importante para nuestra región.
Recuperar
el empleo femenino es otra de las grandes tareas, la que por lo demás,
ha sido una de mis grandes preocupaciones durante estos últimos meses
porque creo que los esfuerzos que han realizado miles de madres en
nuestra región tienen que ser valorado y reconocido por quienes entregan
fuentes de trabajo, dándoles una nueva oportunidad para desarrollarse y
seguir siendo de los pilares fundamentales de muchas familias
regionales.
No
dejemos de lado estos y muchos aspectos; miremos el pasado siempre con
la óptica de lo que perdimos y que de a poco estamos recuperando y
tomemos esta “nueva normalidad” con la
responsabilidad que nos caracteriza, la que fue capaz de superar los
momentos más difíciles de esta pandemia y que de a poco nos está
permitiendo volver a abrazarnos.