Respecto
a la gira internacional del presidente Boric han existido diferentes
análisis y una que otra anécdota. Pero es importante enfocarse en las
señales concretas y que nos importan como país; es sabido que cuando uno
sale de casa quiere proyectar y comentar las cosas buenas que están
ocurriendo o el futuro que se vislumbra o propone. El Presidente es muy
hábil para generar discursos con frases hechas, idílicos alejados de la
realidad, muy valorados por la ciudadanía, bastante creíbles.
El
Presidente llegó a la gira como uno de los actores más relevantes desde
el punto de vista comunicacional, medios nacionales e internacionales
lo esperaban con mucha ansiedad comprendiendo las características del
Presidente, una persona joven y muy relajada desde todo punto de vista,
líder de una administración que se está instalando, que se denominan un
gobierno transformador.
Pero
analicemos algunas de las frases que expresó Presidente en la Cumbre de
las Américas, “Chile necesita cambios, que todo será para mejor”, pero
la realidad es que nuestro país vive uno de los momento más complejos
desde el punto de vista social, económico y por supuesto desde el punto
de vista de la seguridad. Ademas agregó que “somos un país seguro para
invertir…. El proceso constituyente quiere adaptar nuestras
instituciones para generar mayores certezas… Hay una gran valoración
internacional de la institucionalidad chilena”. La verdad es que la OCDE
a dicho que la incertidumbre constitucional ha generado un freno de
mano para la inversión nacional e internacional. El Banco Central
proyecta un crecimiento cercano a 0 para el 2023, sí, a 0%, algo poco
visto en la economía chilena. Desde el año 1990 a la fecha solo en dos
oportunidades hemos llegado a cifras tan bajas, en el año 1999 (-0,5)
tras la crisis asiática y en 2009 (-1,6) tras la crisis subprime.
Hace
algunas semanas el Gobierno celebro “un gran acuerdo” con la CUT
respecto al aumento del sueldo mínimo, pero la realidad es que este
crecimiento en los sueldos al contrastarse con el IPC, el Índice Real de
Remuneraciones registró una caída 0,5% mensual desestacionalizada y de
un 2,3% en los últimos 12 meses, se trata de la caída más importante en
los salarios reales desde que se mide el índice (1994).
El
impacto de las decisiones políticas que se tomaron el año pasado se
está viendo reflejado hoy, la irresponsabilidad con la que actuaron los
parlamentarios y candidatos presidenciales sin una gota de realidad.
Contamos
con un nivel de inflación de 11,5% anual, con proyecciones de incluso
llegar a 13% en el corto plazo. Por supuesto estamos alejados de las
naciones que le gustan a esta administración, como Venezuela (222%) y
Argentina (58%), pero muy cerca de economías de la región como Uruguay
(9,4%) y Colombia (9,2%).
En
menos de un año la tasa de interés paso de 0,5% a 9%. Afectando
fuertemente al mundo empresarial pero de manera más sensible a la clase
media, limitando el sueño de la casa propia.
Según el índice Deloitte-Cadem, el 96% del mundo empresarial chileno
piensa que la situación económica empeorará; la encuesta reveló que la
percepción sobre la situación económica actual del país empeoró: un 64%
dice que es mala o muy mala.
La
preocupación es mayor, dado que vemos declaraciones que denotan alguna
desconexión importante e incluso algo de desconocimiento. El ministro
Nicolás Grau indicaba hace unas semanas que “la gente no compra los
bienes en dólares…. lo que importa es cómo los recursos que tienes te
permiten adquirir cosas”, y durante las últimas horas en un programa de
televisión de alta audiencia expresó: “Hago un llamado a las empresas a
fijar precios, es moralmente adecuado”. Conocemos ejemplos actuales y
también en la historia de la humanidad respecto a política monetaria e
inflacionaria. Esperemos que el presidente Boric no escuche consejos de
su amigo Alberto Fernández y sus asesores, los kirchneristas destrozaron
la Argentina con decisiones económicas nefastas y por supuesto
entregando pan y circo a la población, algo tan clásico y tradicional de
las izquierdas populistas.