La pandemia, la incertidumbre y la cooperación

A
más de un año del primer caso confirmado de Covid-19 en el mundo,
registrado en la ciudad china de Wuhan, ni siquiera el más calificado de
los expertos podría decir con certeza cómo o cuándo terminará esta
pesadilla global, más parecida a la trama de una película de ciencia
ficción, pero terriblemente real y presente. A esta altura ya son más de
124 millones las personas contagiadas en el mundo y casi tres millones
de fallecidos.

Evidentemente,
hay países que han gestionado mejor que otros la pandemia. Según un
ránking elaborado por la agencia de servicios financieros Bloomberg, el
mejor lugar para pasar la pandemia es Nueva Zelanda y, el peor, México.
Por motivos de concisión la empresa solo incluyó en la lista a aquellos
países cuyas economías valen más de US$200 mil millones anuales a los
cuales les otorgó un puntaje en base a diez criterios divididos en dos
secciones.

La
primera sección considera la situación financiera; la incidencia de
casos y muertes por cada 100 mil habitantes en un mes; el total de
muertes por millón de habitantes; el porcentaje de tests positivos y el
acceso de la población a las vacunas. La segunda sección valora la
calidad de vida; evalúa las restricciones de confinamiento; la movilidad
de las personas; las perspectivas de crecimiento económico durante el
2020; el acceso sanitario y el índice de desarrollo humano.

En
base a todos estos criterios los cinco países que mejor lo han hecho,
según Bloomberg, serían Nueva Zelanda, Japón, Taiwan, Corea del Sur y
Finlandia, mientras que los que peor han gestionado la pandemia serían
México, Argentina, Perú, Bélgica y República Checa. Este es uno de los
tantos ránkings y evaluaciones que se han elaborado durante la pandemia y
que, junto a otros, solo permite deducir que no existe la receta
mágica, aunque es indudable que la estrategia liderada por Jacinda
Ardern, en Nueva Zelanda, ha sido tremendamente efectiva.

Si
ya controlar el Covid-19 ha sido una tarea titánica, enfrentar el
peligro de las nuevas cepas, más contagiosas y letales, podría incluso
llevarnos a escenarios aún más difíciles de manejar. De hecho, la
canciller alemana, Angela Merkel, de quien nadie podría poner en duda su
seriedad y rigurosidad, advirtió que este fenómeno podría situarnos
ante una nueva pandemia. Lo anterior, debido al alza en los casos que se
han registrado en varios países de Europa, pese a todas las medidas
sanitarias y restrictivas que se han implementado.

Al
momento de entregar esta columna, en nuestro país ya se contabilizan
954.762 contagiados y 22.524 fallecidos, la totalidad de la Región
Metropolitana ayer entró en cuarentena y la capacidad hospitalaria se
encuentra tensionada al máximo. Por otra parte, ya son más de seis
millones las personas vacunadas lo que, sin duda, es muy positivo.

Sumando
y restando, seguimos en una situación extremadamente compleja, porque
al factor sanitario se suma el factor social y económico, donde cientos
de miles de familias a lo largo de todo Chile lo están pasando muy mal.
Por eso le hemos pedido al Gobierno no someter a las personas a un
laberinto administrativo y entregar ayudas económicas sin mayores
requisitos y de manera oportuna.

Creo
que, a esta altura, donde nadie en el mundo tiene la receta mágica para
dar por superada totalmente la pandemia, el camino más sensato es la
cooperación entre todos y todas, una comunicación de riesgo clara y
ayudas oportunas y consistentes de parte del Gobierno. Acá no puede
haber ganadores ni perdedores. De esto salimos todos juntos o no
salimos.

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