De acuerdo con la RAE una pandilla se define como: “Grupo de amigos que suelen reunirse para divertirse en común”.
La
seguidilla de errores de nuestros ministros -incluye ministras- viene
siempre acompañada de excusas. Izkia Siches, Giorgio Jackson, Antonia
Urrejola y Nicolás Grau son los que acumulan más errores y torpezas en
su desempeño.
¿Que
estaba pensando el joven Boric cuando seleccionó a su equipo más
cercano? ¿Los evaluó? ¿Analizó sus competencias?. ¿O eran solo amigos? A
juzgar por el desempeño de sus ministros, claramente se equivocó.
La
ministra Siches no cumple con los requisitos que demanda el segundo
cargo más importante de la Nación. Ella no entiende de seguridad, que es
el principal problema que afecta a la Patria. Ella no tiene estatura
política para ejercer como Jefa del Gabinete. Giorgio Jackson, cada día
nos sorprende con algún nuevo desatino. Lo peor es que el se creyó el
cuento de tener más estatura moral que sus antecesores. La teoría del
“win win”, en que valida las tomas de predios forestales y cree que se
genera una oportunidad para usurpadores y usurpados, raya en la
demencia. La canciller Urrejola, claramente no es la adecuada para
dirigir el Ministerio de RR.EE. Ella debió ser ministra de DD.HH. y
LGBTI, que son los temas que más le preocupan. Su desempeño -o el de la
cartera que dirige- acumulan 12 errores graves, entre nombramientos
ideológicos, errores estratégicos y proyectos de asociación con
gobiernos corruptos y enemigos de Chile. La diplomacia tiene códigos
internacionales, que ciertamente el actual ministerio está ignorando.
Finalmente
llegamos al ministro Nicolás Grau, que aparenta ser buena persona. En
lo concreto, es un académico con cero experiencia en el mundo real de
los negocios. Muchos pensaron que al menos nos daría lecciones de teoría
económica, pero en eso también ha fallado. Grau asumió en la cartera de
Economía sin la “calle” que requiere ese cargo. Extenderse en el
análisis del desempeño de otros ministros, como la de Bienes Nacionales
Javiera Toro o del potente Mario Marcel, solo extendería el análisis en
misma dirección. Los pergaminos de Marcel hacían pensar que sería el
sostenedor del gobierno, pero la propuesta de reforma tributaria y los
compromisos de gasto fiscal para financiar el festival de derechos, solo
permiten concluir que los números no dan. Lo que viene para Chile es
complejo, de eso no hay dudas. La delincuencia y el narcotráfico
secuestraron el país, y los jóvenes idealistas -que no vivieron la UP-
no tienen ni las capacidades ni la experiencia para lograr que Chile
regrese a la cordura y al sentido común. De la UP nos salvaron los
militares, por petición de la inmensa mayoría del pueblo de Chile.
En
esta vuelta solo Dios y la Virgen del Carmen podrán ayudarnos. La otra
alternativa de salvación, se generaría dejando que los actuales
ministros sigan ejerciendo y sus errores los conduzcan pronto a la
Cepal, organismo resumidero de políticos fracasados.