Hace solo tres décadas era impensado que Chile iba a tener una mujer como Presidenta, y en dos períodos. Era impensado además creer que la mujer se iba a incorporar masivamente en las Fuerzas Armadas, y hoy la realidad dista mucho de ello. En altos cargos, por ejemplo, en la Región de Magallanes y Antártica Chilena hemos tenido pocas mujeres como intendentas: Nelda Paniccucci, Eugenia Mancilla, Liliana Kusanovic y ahora María Teresa Castañón. Aun cuando Chile ha logrado avances importantes en los últimos años para acortar las distancias entre hombres y mujeres en los más diversos planos, es evidente que todavía persisten diferencias muy relevantes -las que se manifiestan desde las etapas más tempranas-, en tanto los niveles de violencia hacia la mujer desgraciadamente siguen siendo elevados, situando al país entre aquellos con peores índices a nivel regional. Por eso son muy importantes las campañas que se han realizado; por ejemplo, “Ni una menos”, que permitió tomar conciencia de un tema que suele estar alejado de la discusión pública. Los organismos del Estado deben recoger esta demanda, pues aún es posible advertir que el trabajo preventivo del Ministerio Público y de las policías es insuficiente para reducir este tipo de delitos. Las cifras dan a conocer que la realidad de la mujer en el país está rezagada en relación al hombre. Un estudio del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la Universidad Católica, publicado en 2016, reveló que las diferencias no se limitan solo a las remuneraciones o posibilidades laborales, sino que se extienden a ámbitos tan diversos como destrezas para las matemáticas, o el nivel de lenguaje.