La paternidad positiva

La
paternidad positiva es la forma de crianza de los hijos que se centra
en fomentar los comportamientos positivos de los hijos, en vez de
resaltar los negativos.

Diversos
estudios han concluido que la comunicación negativa entre padres e
hijos basadas en reñir, gritar, enfadarse, recriminar, etc., frente a
los comportamientos desobedientes de los hijos paradójicamente consigue
el efecto contrario al que se pretende y fomentan la desobediencia y el
comportamiento negativo de los niños y adolescentes.

Mediante
la paternidad positiva se trata que los padres aprendan a manejar la
conducta de sus hijos con tranquilidad. La clave principal consiste en
atender los comportamientos positivos o socialmente aceptados del niño,
haciéndole sentir valioso, fomentando la cooperación y a la vez
reduciendo la frecuencia de comunicación negativa descrita más arriba.

Algunas sugerencias para llevar a cabo la paternidad positiva son:


Elogie a su hijo y dígale exactamente lo que le gusta de su
comportamiento. Como, por ejemplo: ¡Me gusta cuando le ayudas a tu
hermanito a recoger los juguetes!

-Sea
firme pero amable cuando quiera que haga algo, de manera que quede
claro que no hay posibilidad de negociación. Como, por ejemplo, decirle:
Ha llegado la hora de apagar la televisión, sé que quieres verla más
rato pero ya habíamos acordado la hora en que hay que apagarla.


Ignore comportamientos negativos de menor importancia como los quejidos
y los gritos o comportamientos que son propios de la edad, aunque no
deje de observarlo para ver si tiene algún problema.


Mantenga la calma ante los conflictos. No espere a que el niño se calme
para calmarse usted. Cuando estamos airados o nerviosos somos menos
capaces de tomar decisiones lógicas.


Enseñarle a actuar según las consecuencias de su conducta y que las
verbalice. Si no quiere comida saludable pregúntele, por ejemplo: ¿Qué
hay que hacer para estar sano y fuerte?


Utilice el enfoque de cuando-entonces. Diciéndole, por ejemplo: Cuando
dejes de llorar, entonces podremos conversar. Siempre animando al buen
comportamiento de forma amable.

– Dígale a su hijo qué hacer, en vez de lo que no debe hacer. Dígale: Por favor, camina, en vez de deja de correr.


Fomente la participación en las tareas de la casa como poner la mesa,
hacer la cama, cocinar, etc., para fomentar la cooperación.

Hay que evitar:

– Prestar atención o premiar comportamientos negativos que buscan llamar la atención.

– Reírse o premiar directa o indirectamente los comportamientos negativos de su hijo. Por ejemplo: reírse cuando dice groserías.

Aplicando lo recién señalado se podría lograr lo siguiente:


Fortalecer la relación padres e hijos y hacer que los vínculos sean más
afectuosa. Igualmente, se fomenta también la autoestima de los niños.

-Aumentar
la gama de conductas apropiadas y socialmente aceptables del niño,
mientras que se reducen los comportamientos negativos o inadecuados.

-Preparar al niño para que se integre en la sociedad como una persona útil, colaborativa y respetuosa de las normas.

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