La patria amenazada

Muchas
veces he manifestado que me duele Chile porque aprecio que nuestra
PATRIA, la Grande y las Chicas, están enfrentando serias amenazas.

Y
este dolor por Chile es compartido por millones de chilenos, de
aquellos que no se manifiestan en las calles, avenidas, plazas y otros
puntos urbanos, sino que deben sufrir las consecuencias de quienes sí lo
hacen y que, culpando a grupos de antisociales, delincuentes y lumpen,
son testigos cercanos de los saqueos de supermercados, farmacias,
tiendas y de otros locales donde se genera empleo para miles de personas
y que sustentan grupos familiares que, al cabo de años y años de
esfuerzo y sacrificio, lograron un cierto grado de bienestar, que hoy ya
perdieron.

Esos
actos criminales, porque lo son, aunque se tiende a suavizarlos con
discursos que ocultan un alto grado de permisividad, sobrepasan las
tareas policiales y burlan la ley con el apoyo de algunos magistrados
benevolentes en exceso, y la aprecian miles y miles de chilenos y si
tienen dudas, vean lo que ocurrió en Puente Alto hace un par de días:
apenas un puñado de antisociales, saqueadores y ladrones, quedaron en
prisión preventiva.

Otro
tanto ocurre en la Araucanía, zona, no territorio, donde el robo de
madera, el narco tráfico, el narcoterrorismo disfrazado de “causa
mapuche”, los incendios y los asesinatos y heridos a bala son pan de
cada día.


Y no quiero seguir porque a todas estas amenazas a la Patria, debe
sumarse el fenómeno inflacionario, con alzas del precio de los alimentos
de “la canasta familiar”; el del precio de los combustibles y el
acomodo de los “amigos” del señor Presidente, con fuerte olor a
corrupción, no a santidad precisamente, en un marco de creciente
crispación y emplazamientos públicos y a viva voz a la primera autoridad
del país, quien, poco menos que fuera de sí, replicó a gritos en la
ocasión más reciente, pero no la única en el último tiempo.

Este
tipo de situaciones generan aquí y donde quiera que ocurran, un clima
de creciente violencia y todos sabemos cómo empieza esa espiral, pero
desconocemos adonde puede llevarnos como país…. Más aún cuando la
dirigencia política está ocupada en “armar un mono constitucional” ya
rechazado y no entrega soluciones cercanas a las necesidades más
urgentes de los chilenos, de los magallánicos: Seguridad, Salud,
Vivienda, Trabajo y Libertad…..

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