La paz de Navidad de 1914

Hoy es Navidad y a 105 años de la Primera Guerra Mundial es imposible dejar de recordar aquel instante cuando, en diferentes sectores del frente occidental europeo, miles de soldados sin órdenes ni documentos ejercieron la paz aquella noche.

La noche de Navidad marcó una diferencia, soldados de diferentes partes del mundo a lo largo de toda la línea de trinchera que cruzaba Europa comenzaron a cantar villancicos, tímidamente se asomaron fuera de la trinchera y comenzaron a compartir con quienes eran sus enemigos declarados. Es lo que se llama la “Paz de Navidad de 1914” que ha inspirado varias películas y cientos de documentales. En efecto, es un momento clave en donde la humanidad venció a la guerra, donde el odio fue reemplazado por un espíritu de fraternidad y compañerismo, donde el dolor encontró regocijo sin importar uniforme, idioma o bandera.

Un triunfo que paralizó al mundo, dejó estupefacto a los generales, cancilleres, políticos y planificadores centrales, dio esperanza a un mundo inundado por el horror de la guerra. ¿Cómo fue posible que enemigos declarados estuviesen en paz? La respuesta tiene que ver con la esencia del ser humano, su condición natural no es el conflicto ni es la opresión, sino el ejercicio de la libertad que favorece la generación de la paz; fueron simples soldados y no grandes políticos quienes simplemente decidieron estrechar la mano de quienes tenían al frente, confiar en quienes cantaban alegres cánticos, en ver a los ojos y sentir que, al igual que “la lucha de clases”, las guerras son hechos artificiales que representan a gobiernos y no necesariamente a las personas que combaten. Al igual que nosotros, marcaron la diferencia y asumieron la responsabilidad, pues no es posible contener nuestra humanidad, es un recuerdo que nos debe traer la luz en una época tan especial, más aun cuando la violencia en el discurso parece ser pan de cada día.

 La paz de Navidad no fue un milagro, es la manifestación de la libertad y confianza en las personas que nos ha hecho progresar y desarrollarnos en los más diversos ámbitos de nuestra historia.

Aun en los ambientes de la más cruel barbarie y desesperanza puede triunfar la humanidad, ante todo no tenemos que dejar que esta domine y supere lo que tanto ha costado construir.

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