El año 1984, en el
apogeo de la música legendaria de Phil Collins, en el mundo del cine del
terror irrumpía Freddy Krueger, con la película llamada “Pesadilla”.
Este
sujeto de polerón rayado rojo con negro, su cara desfigurada, guante
metálico con 4 cuchillas en su mano derecha y un sombrero maltratado,
esperaba que la víctima se durmiera, para aparecer en sus sueños,
perseguir y matarlo brutalmente.
El
éxito de estas películas está asegurado por el morbo natural del ser
humano. Recuerde el éxito de los Emperadores y el circo romano, en
donde, con la matanza de moros y cristianos, y el regalo de un pedazo de
pan, el pueblo se quedaba contento, olvidando su miseria.
Actualmente
existen diversos Freddy Krueger en nuestro país, personificados en
instituciones. Esta semana las AFP se apropian de la película, al
estar los fondos conservadores con una pérdida de 10,13% para el Tipo D y
11,72% para el Tipo E. Por cada $100.000 que Ud., tenía a principio de
año, en el caso del fondo D hoy tiene $89.870, y en el fondo E $88.280.
El
objeto de los fondos conversadores era asegurar a los afiliados el no
perder recursos, en especial, cuando se está próximo a jubilar. Pero al
igual que en la película de Freddy, en donde los coprotagonistas toman
café para no dormir y evitar ser asesinados, hoy las personas titubean
si es el mejor momento para jubilar, considerando que los gerentes y
ejecutivos de las AFP, con todos sus postgrados en el extranjero han
hecho mal el trabajo, y nadie los sanciona por ello. Es más, las AFP
gracias a las comisiones tienen ganancias espectaculares.
Existen
economistas, como comentaba el diario EMOL, que proponen crear un fondo
F, siendo su objetivo mantener los fondos, pero no generar una pérdida.
Otro bando dice que no es lo adecuado, sin tampoco proponer una
solución alternativa.
Ahora,
Ud. pensará que el conglomerado político que Gobierna el país tiene
razón y ese dinero lo debe administrar el Estado. En ese caso sería como
aumentar la dificultad, ya que a Freddy Krueger sumaríamos a Jason de
“Martes 13”, creándose quizás una burbuja de bonanza para el país, pero a
mediano plazo, no existiría el dinero para jubilarse, recurriéndose al
eterno endeudamiento para cumplir, como nuestros vecinos argentinos.
Si los gobiernos no saben controlar, menos saben administrar y
multiplicar.
Después
de esta analogía puedo entender, sin aprobar por supuesto, porque hay
autoridades que no le gustan las noticias negativas. Pero por su cargo
deben empaparse en ellas para buscar soluciones. Y no crear proyectos
mediocres que castiguen con multas a las empresas que te llaman para
ofrecer sus productos, sino que busquen sanciones para los que ganan
dinero administrando los fondos de los chilenos y sean sancionados, en
especial cuando no hay beneficio o transparencia en el proceso. Y no me
refiero solo a la AFP, sino a los que ponen ruedas en instituciones
públicas, a los recursos de todos los chilenos.