La pesadilla de la casa propia en Magallanes

Los
y las de antaño decían: “el casado, casa quiere” o la frase “el sueño
de la casa propia”. ¡Qué tiempos aquellos cuando la casa propia era un
sueño!, porque hoy en Magallanes pasará a transformarse en una
pesadilla, junto con la del precio de todo. Ya no solo eres vulnerable
por nivel socioeconómico, lugar de nacimiento, género, nivel educativo o
raza, ahora en Magallanes sumamos un nuevo tipo de vulnerabilidad, la
de tener autoridades “pecho frio” e ignorantes, que le suman una serie
de requisitos, que se transforman en mayores dificultades para el acceso
a la casa propia, como primera prioridad social y es un retroceso en
las medidas de posicionamiento geopolítico de nuestro país en el cono
sur y la proyección a la Antártica (problema de fondo).

Es
particularmente sospechoso que seamos la única región que le pone
“bordes” a las ayudas sociales respecto de la principal política pública
para comenzar a superar la vulnerabilidad social, que es precisamente
el acceso a la casa propia. Resulta también extraño que esta propuesta
de reglamento no haya sido tratada en la comisión del Consejo regional
que correspondía, y que el Consejero Juan Vukusich haya pedido que “un
tema tan importante como este y que ha esperado tanto tiempo, vale la
pena aclarar las dudas y que sea mejor consensuado” (en lo que estoy
absolutamente de acuerdo). ¿No existe diálogo político en el cuerpo
colegiado más importante de la región?, ¿las propuestas llegan cocinadas
entre unos pocos y el resto está solo para levantar la mano?. Debe ser
muy doloroso para personas que viven hacinadas, como allegadas o de
plano pagando arriendos exorbitantes, que un puñado de “privilegiados”
que viven en su mayoría en casas del barrio “alto” de la ciudad, y que
tienen sueldos desproporcionados con la realidad de esas personas que
esperan vivienda propia, voten este tipo de restricciones, que lo único
que hace es “limpiar artificialmente” la lista de espera regional,
porque muchos de ellos(as) desistirán de seguir intentando llegar a
tener casa propia.

Y
si a un problema de la microeconomía, le sumamos un problema
macroeconómico y geopolítico, que implica que durante años, las
autoridades han realizado esfuerzos y generado las condiciones para
incentivar, fomentar y financiar leyes de excepción aduanera y
tributaria, tendientes a aumentar la inversión externa en la región, las
que tienen como espíritu el “poblamiento y desarrollo económico y
social de la región”, resulta paradójico que uno de los principales
requisitos para el poblamiento tenga tantas cortapisas, bordes, y todos
esos nombres que los politiqueros le ponen a los pretextos para hacer el
mínimo esfuerzo y perpetuarse en sus cargos.

En
este punto de la pesadilla vale la pena entonces preguntarse: ¿no será
mejor que este reglamento ayude a los(as) que podrían quedar fuera del
aporte SERVIU, y de esa manera resolver un problema social?, ¿tendremos
que ser la única región que castiga a sus habitantes más vulnerables?,
¿nos merecemos las autoridades que tenemos?, ¿se estarán guardando
recursos para otros proyectos como el Centro Antártico en desmedro de la
casa propia?.

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