La política en tiempos de cólera

El primer llamado a una
evasión masiva surge de una página de memes del Instituto Nacional con
un texto que indicaba: «lunes, miércoles, jueves y viernes evasión
masiva en Universidad de Chile, todos esos días a las 14.00 en la salida
de San Diego. Esperamos hasta las 14.10 y vamos corriendo al metro».
Tan sólo eso basto para detonar el mayor estallido social luego del
regreso de la democracia en Chile. Es muy probable que el presidente de
aquel momento jamás imaginó el impacto de dichas evasiones masivas y es
por ello que desestimo tomar medidas o conversaciones más profundas con
los distintos sectores de la política. Pero el malestar social ya se
encontraba instalado y había entregado sus primeros indicios el año 1997
con la alta abstención electoral, luego surge un nuevo síntoma que
surge el año 2006 con la marcha de los pingüinos que alcanza difusión
internacional y también el año 2011 con manifestaciones masivas sobre
las necesidades que presentaba la educación superior. Y como olvidar las
históricas marchas en contra de las AFP el año 2017. Es con ello, que
los síntomas ya habían mostrado durante un largo tiempo un sentimiento
de desolación por una parte de la sociedad; síntomas que la política en
general –en donde nos debemos incluir todos- habían tratado sólo con una
pequeña infección que no pasaría a mayores. La verdad que no podíamos
estar más equivocados. La declaración de un toque de queda el 19 de
octubre de dicho año 2019 es muestra de aquella equivocación y es
también algo histórico e impensado, ya que representa la pérdida total
de control por parte del gobierno de Sebastián Piñera ante la conmoción
que vivía el país. Desde el año 1987 que no se decretaba un hecho de
estas características en Chile. La decisión debe haber sido compleja ya
que muestra un quiebre de la gobernabilidad del Presidente en donde la
sociedad se revela y regresa en palabras de Thomas Hobbes a una “estado
de naturaleza”. Las propuestas para calmar los ánimos de la comunidad
son sólo un paño frío que no profundizan en las causas del cansancio de
los distintos sectores de nuestra sociedad. Es momento de la
demostración de una madurez en el ambiente político y no de pequeñas
rencillas que muestran la poca altura de miras de algunos en estos
momentos de cólera. Es el diálogo la solución en estos momentos, un
dialogo que permita sentar las bases de una nueva constitución y no una
constitución para unos pocos, sino un documento madre que piense en una
nueva propuesta del bienestar social. La oportunidad es única y aún hay
tiempo para aunar criterios en torno a una carta magna que permita
representar a los chilenos. Lamentablemente, la política continua en
tiempos de cólera; tan sólo han cambiado los actores!!!

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