Una importante cifra se dio a conocer durante los últimos días y es altamente preocupante. 362 estudiantes de la Región de Magallanes desertaron de la educación durante el 2022, según lo informado por el Ministerio de Educación. Una cifra que no deja de llamar la atención y que muchos lo asocian al efecto de la pandemia. Ya el 2021 se podía apreciar un incremento de esa cifra, ya que en aquel año la deserción llegó a 308 estudiantes, aumentando el 2022 en casi 60 alumnos más que abandonaron el sistema educativo.
Pero la cifra a nivel nacional es aún más alarmante, hay más de 180 mil niños y jóvenes de 5 a 21 años que no han completado la educación media y hoy se encuentran fuera del sistema escolar. La deserción escolar es el hito de abandono del sistema educativo y supone el punto culmine de un proceso progresivo de distanciamiento entre el estudiante y el espacio escolar.
Esta desvinculación paulatina tiene múltiples causas, incidiendo factores individuales, familiares y características de la escuela. Según el Mineduc entre los factores más relevantes asociados a la deserción escolar, se encuentran: repitencia y ausentismo escolar, nivel educacional de los padres e involucramiento en la educación de sus hijos y situación económica del hogar. Para algunos expertos en educación, los altos índices de abandono del sistema educacional en los últimos años en Chile no son sólo atribuible a la pandemia, sino que se debe a algunas decisiones que han ido tomando algunos gobiernos desde hace ya varios años, los cuales hoy vemos sus causas y que son negligencias urgentes de abordar frente al problema.
Recordemos que desde el 2010 a la fecha los gobiernos han tomado la educación como un campo de batalla ideológico, sin avances concretos que permitan mejorar la calidad de la educación, ni lograr la integración de los padres como parte de la comunidad académica y hacer un acompañamiento efectivo que le permita a cada estudiante cubrir sus diferentes necesidades.
Sin ir más lejos, distintos gobiernos han implementado diversas leyes que hoy no cuentan con un financiamiento y por lo cual no logran implementarse de buena manera, dos ejemplos de aquello es la implementación de los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP), en donde en el norte del país hemos visto que la falta de financiamiento llevó a que durante casi dos meses los estudiantes permanezcan sin clases; otro ejemplo y aún más grave es la implementación de la Ley TEA, la cual buscaba entregarle mayor inclusión a los niños que padecen Trastornos del Espectro Autista (TEA), sin embargo, hoy los establecimientos educacionales de la región no están aplicando la Ley, porque no cuentan ni con los recursos y tampoco con el personal capacitado para aquello, haciendo que un grupo importante de niños y jóvenes que tienen aquella condición muchas veces deserten de la educación.
Pero ¿Cuál es la solución para evitar que esto siga en aumento? ¿Qué hará el actual gobierno? Nada de eso sabemos, pero es urgente que la clase política entregue soluciones, es importante que las familias y la sociedad se involucren y es responsabilidad de todos evitar que siga existiendo la deserción escolar en nuestro país y en nuestra región.