En
pleno debate de la ley miscelánea que considera la prórroga del
traspaso de la educación municipalizada a los Servicios Locales de
Educación, ya se escucha un nuevo clamor, la prórroga de la prórroga,
esto es, ya no sería suficiente postergar el traspaso para el añ0 2024,
sino que para el año 2025, es que con el triunfo del rechazo los tiempos
son otros y la educación ya no es una prioridad. En estos días
dieciocheros, con seguridad nadie está trabajando en el Padem que debe
estar listo en Noviembre, con ajuste de dotación, fusión de cursos y
eventualmente de establecimientos educacionales. Al calor de los
últimos acontecimientos políticos también ha cambiado el discurso
oficial, el problema ya no se radica en las administraciones anteriores,
sino que se habla de los “problemas estructurales de la educación”, en
un intento por deslindar toda responsabilidad de la administración local
e incrementar la presión sobre el Gobierno del Presidente Boric, a la
espera de mayores recursos.
Lo cierto es, que con la difícil situación internacional, el alza de
los combustibles, una inflación de dos dígitos la urgencia no está en
las escuelas, máxime si el gran logro que fue el alza del sueldo mínimo
se ha hecho sal y agua con la inflación.
En tiempos difíciles, el mayor gasto los deberán asumir, al menos en
parte las municipalidades, con mayores aportes y los costos humanos que
importan los ajustes y el retiro del personal docente y de asistentes de
la educación. En realidad, esta no es una novedad la Reforma
Educacional, se construyó a sabiendas que se implementaría un ajuste de
entre un treinta y un cuarenta por ciento del personal. Los
trabajadores que participaron del proceso legislativo fueron testigos de
innumerables reuniones en que se consiguió se garantizaran los derechos
adquiridos pero a nadie se le ofertó un futuro esplendor y estabilidad
laboral. El traspaso será la fase final, en que los Servicios Locales
esperan recibir servicios saneados, sin conflictos, una dotación
ajustada y no tener que asumir el costo de un ajuste masivo de dotación.
La prórroga de la prórroga adquiere sentido, los municipios necesitan
tiempo ajustar sus presupuestos, replantear sus prioridades y evitar
que los crecientes gastos en mantener el servicio les impidan asumir
otros desafíos y proyectos más vistosos ante la comunidad, porque en las
actuales condiciones no existe un genuino interés por invertir en un
barril sin fondo.
En un aspecto el Alcalde Claudio Radonich, tiene razón, las
administraciones anteriores tienen responsabilidad, y ésta fue no hacer
ajustes oportunos, progresivos, con incentivos adicionales que compensen
las bajas pensiones y se eviten nuevas contrataciones, pero la
responsabilidad esta administración tiene sus propias culpas, no lo ha
hecho mejor, no ha disminuido la dotación y la prueba de ello está en
las nóminas ya afinadas de trabajadores traspasados al nuevo Servicio de
Educación Regional, que esperan para hacerse efectiva sólo que se
termine de afinar la prórroga o la prórroga de la prórroga.