La radio y un centenario romance que sigue en el aire

La
reciente conmemoración de los 100 años de la radio en Chile, es una
fecha que no debería dejarnos indiferentes. Su amplio alcance e impacto a
lo largo de la historia la hace merecedora del reconocimiento de la
ciudadanía, tal como lo viene demostrando el resultado de la encuesta
del Centro de Estudios Públicos (CEP), que la ubica como la tercera
institución chilena con más confianza, después de las universidades y la
Policía de Investigaciones.

La confianza en la radio alcanza un 44% de las afirmaciones, mientras que los diarios obtienen un 24% y la televisión un 16%.

AM
o FM, online, radio y tv, a pilas o en el celular, la radio sigue
estando aquí entre nosotros, acompañando en tiempos buenos y en los no
tanto, marcando nuestro día a día y que a través de los años ha dejado
tras de sí, una estela de infinitos y sublimes recuerdos que a la larga,
se han ido plasmando en una historia colectiva única y trascendental.

En
lo personal, recuerdo que mi madre siempre me sorprendía con regalos en
fechas relevantes como un cumpleaños o Navidad, pero sin dudas el que
quedó mayormente grabado y que sobrepasó todo lo predecible fue cuando
cumplí 8 años, donde mi regalo fue nada más y nada menos que una radio
Sanyo a pilas, con su respectivo estuche de cuero café.

Así,
seguramente los recuerdos de la familia alrededor de una radio deben
ser infinitos, como aquellas voces narrando acontecimientos importantes e
imborrables que persisten en la memoria.

Y
es que la radio permitió ampliar la comunicación entre las personas, su
aparición revolucionó significativamente esta experiencia de relación a
distancia transmitiendo al público todo tipo de contenidos.

Un
siglo después, y en un escenario muy similar al que le vio nacer en el
país en aquella transmisión experimental de 1922 en el campus de
Ingeniería de la Universidad de Chile, hace algunos días, la Universidad
de Magallanes junto a la Asociación de Radiodifusores de Chile,
convocaron a las radios de Punta Arenas, también en un espacio académico
dedicado a la ingeniería, para celebrar aquel hito de la que siguen
siendo protagonistas, y cómo no, si nuestra región posee una larga
tradición radial con grandes exponentes de los cuales por fortuna,
algunos y algunas, siguen abrazando la pasión por las comunicaciones y
especialmente por la radio.

Creo
y sin temor a equivocarme, hemos sido un tanto egoístas en lo precario
de nuestro reconocimiento a la loable actividad radial que muchos
pioneros desarrollaron, poniendo solo vocación y cariño a la actividad.
Por mencionar a alguien, Alfonso “Cocho” Cárcamo, y junto a él, se suma
una legión de quijotes que dieron vida y sentido a una actividad tan
idílica como ha sido la radio en Magallanes.

A
pesar de la deuda que tenemos como región con la radio y sus
representantes, en tanto necesidad de relevar su importancia y legado
social en el territorio, se observa que, con mucho esfuerzo, las radios
en toda la extensión magallánica, continúan en el aire cumpliendo con su
rol social, llevando información, cultura y entretención a los hogares.

Un
merecido reconocimiento a la radio y a quienes le siguen dando vida y
voz a esta verdadera institución comunicacional que nos acompaña y
resiste a lo largo del tiempo, manteniendo vigente ese romance eterno
que vibra en el aire.

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