La realidad laboral de nuestra región

La
reapertura de la economía y los millonarios estímulos a los ingresos
(tanto del Fisco como el uso de los ahorros previsionales) han llevado
al mercado laboral chileno a recuperarse y dejar atrás parte importante
del daño provocado por la pandemia. Así, según el Instituto Nacional de
Estadísticas (INE), en el trimestre móvil enero-marzo la tasa de
desempleo bajó a un 7,8%, 2,6 puntos porcentuales menor a lo registrado
en el mismo lapso del 2021. Con estos datos, a la fecha se han recobrado
cerca del 90% de las plazas destruidas respecto al período más álgido
de la emergencia sanitaria, cuando cerca de 2 millones de personas
quedaron desempleadas. Y como ha sido la tendencia desde mediados del
2021, el empleo no solo ha recortado su brecha respecto al inicio de la
pandemia, sino también respecto al período previo a la crisis social que
afectó al país en octubre del 2019.

A
partir de los datos publicados por el Instituto Nacional de
Estadísticas (INE) de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE), se analiza
la brecha entre la línea base (tercer trimestre de 2019) y la situación
laboral posterior. Ello, tanto para el total de ocupados como también en
lo relativo al empleo asalariado privado y por cuenta propia. A su vez,
se determinan intervalos mediante la construcción de percentiles
considerando 240 observaciones de brechas entre la línea base y el
trimestre más reciente, que permiten establecer las siguientes
categorías: situación “grave”: la brecha de empleo supera el 18% (rojo);
situación “intensiva”: la brecha de empleo es entre 17% y 11%
(naranjo); situación “intermedia”: la brecha de empleo es entre 10% y 2%
(amarillo); y “de alta”: cuando el empleo actual es superior al
observado en el periodo base (verde). Ocho regiones disminuyeron su
brecha en empleo total respecto al período base, en tanto que en cuatro
aumentó. A
sí,
se observa una sola región -Los Lagos- que se encuentra en color rojo;
una en naranjo (Coquimbo); diez en amarillo (Arica y Parinacota,
Atacama, Valparaíso, O’Higgins, Maule, Ñuble, Biobío, Araucanía, Los
Ríos y Magallanes) y cuatro en verde (Tarapacá, Antofagasta,
Metropolitana y Aysén, esta última por primera vez recuperando los
puestos laborales perdidos respecto al período base de análisis).

Resulta paradójico pero
previsible que, siendo la región con mayor potencial y proyección de
crecimiento, seamos una región “del montón”. Paradójico porque tenemos
una serie de ventajas competitivas en términos geopolíticos y
geoeconómicos, por ejemplo en proyectos de hidrógeno verde y energías
renovables, borde costero, destinos turísticos y acceso a la Antártica
únicos a nivel mundial, pero eso no logra posici
onarnos
como líderes. Pero eso era previsible, ya que la elección de
gobernadores regionales generaría esta situación: regiones que con pocas
posibilidades están creciendo y generando empleo, y otras que teniendo
todo para el éxito, somos parte del promedio. Cabe señalar que el
desarrollo económico y social de las regiones son la primera
responsabilidad de las nuevas autoridades. Felicidades a Tarapacá,
Antofagasta, Aysén y a la región Metropolitana, y espe
ro que en algún momento Magallanes pueda volver a liderar cifras tan importantes como estas.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS