En
toda la historia de nuestra pujante Región de Magallanes y Antártica
Chilena jamás se había vivido una crisis que afectara tanto al
desarrollo económico, con miles de despidos y un nivel de cesantía que
aún se mantiene creciendo y que no sabemos hasta dónde llegará. Por eso
lo que se viene es un desafío muy importante. Es necesario saber si
existen las políticas públicas que permitan al micro, al pequeño y al
gran empresario volver a desarrollar al sector productivo, con una
reactivación importante en la mano de obra regional. El cómo recuperar
el empleo será el más grande desafío social que enfrente el país cuando
la crisis sanitaria se atenúe. Los especialistas señalan que recuperar
los niveles de empleo se torna aún más complejo que lo normal, pues las
empresas que se han visto forzadas a utilizar tecnologías digitales para
efectuar trabajos no presenciales, disminuir los traslados y realizar
reuniones a distancia, han podido comprobar que pueden operar con menos
trabajadores que antes y, por lo tanto, muchos de esos puestos perdidos
no volverán una vez que la actividad retorne a sus niveles anteriores.
Por eso hay otras voces que manifiestan públicamente que frente a ello
surge el emprendimiento como un eventual sustituto al trabajo remunerado
a partir de un contrato laboral. Pero desde Magallanes vemos como muy
necesario comprender que los emprendimientos son por naturaleza
riesgosos, muchos de ellos incursionan en rubros donde ya hay pequeñas
empresas operando, lo que dificulta su sostenibilidad en el tiempo, y,
por lo tanto, tampoco aseguran la creación de empleos duraderos. En
nuestra región tenemos muchos ejemplos de ello. El turismo y el sector
gastronómico serán actividades que sufrirán mucho.