La
renuncia de Segundo Álvarez Sánchez, a la Cormupa, en medio de
trascendidos, una auditoría pendiente que aclare el estado de las
cuentas, en vísperas de un tránsito al nuevo Servicio Local de
Educación, nos recuerda aquel viejo adagio que –otra cosa es con
guitarra-. Administrar no era fácil, relacionarse con distintos gremios
y sindicatos tampoco lo era, pero sin lugar a dudas que lo más grave es
atribuir responsabilidad a los funcionarios a su cargo, no asumir las
consecuencias con la entereza que resulta exigible a quien ejerce el
mando, la responsabilidad que siempre nos asiste y la importancia que
tiene poner el signo del honor en nuestras actuaciones. Muy
respetuosamente, cabe observar que ser mandatario importa responder al
interés de su mandante, actuar, contratar y hablar en su nombre. Nos
asiste la impresión que la Cormupa y su miles de trabajadores, y casi un
centenar de trabajadores de la Administración Central, merecen un mejor
trato y un mayor reconocimiento.
Indudablemente quien tiene a su cargo la administración de una
institución con más de dos mil trabajadores, no puede sin mas, sostener
que acá se le ha defraudado y que existen actos y contratos
desconocidos, en circunstancias que la historia de los contratos
colectivos en la Cormupa demuestran lo contrario.
Agrava la situación, el hecho que existiendo querellas en contra del
alcalde y secretario general, existe una evidente defensa incompatible
de intereses, entre ambos, pues ya es grave que un Secretario General y
mandatario, manifieste desconocer lo ocurrido, pero sería aún peor un
alcalde que alegue lo mismo, pues ello implicaría que la Cormupa, se
manejaba casi por control remoto , por inercia o que lisa y llanamente
las decisiones las tomaban los propios trabajadores, lo que resulta
inaceptable
Con
relación al déficit, nunca la comunidad ha tenido conocimiento de los
pasivos reales de la Cormupa, no existe una auditoría fidedigna, que
pruebe un déficit de catorce mil millones de pesos, ni contratos que lo
justifiquen. Con relación a la falta de actas de entrega, un
profesional medianamente avezado deja constancia de ello al momento de
asumir el cargo, pide explicaciones, deja observaciones en el Libro del
Directorio, hace informes, nada de eso nos consta.
Igualmente, el desorden que describe el Sr. Álvarez, compromete el
desempeño de profesionales de larga data y reconocida probidad como la
Sra. Jefa de Control y abogados de la Cormupa, pues si nadie sabía nada y
todo era una nebulosa, un medio tan complejo que el Sr. Álvarez, nunca
logró conocer ni desenvolverse en el con la sabiduría y prudencia que el
cargo exige, en definitiva esta realidad es responsabilidad de quien lo
permite.
Con relación a la responsabilidad que asiste a otros funcionarios o
trabajadores de la Cormupa, cabe hacer presente que el Sr. Luis
Almonacid, nuevo Secretario General, tampoco ha recibido actas de
entrega del cargo, ha sido persona de confianza del propio Sr. Segundo
Álvarez, al extremo que consta a todos los trabajadores de la Cormupa,
sindicatos y trabajadores que disciplinadamente cumplía órdenes de su
jefatura. O sea, la verdad es que para quienes hemos temido
conocimiento de lo que acontece en la Cormupa, esta parece más que una
renuncia una acción de aquellas que procura un lavado de manos ejecutada
con la evidente intención de ponerse el parche antes de la herida, o antes que se realice una auditoría
formal de la gestión realizada o queden en evidencia sus desaciertos
ad-portas de un traspaso al nuevo Servicio Local de Educación.