Aunque a veces cueste, es imperativo reconocer que Chile ha tenido avances en materia de salud. Pese a ello, también se debe reconocer que nos enfrentamos a nuevos desafíos traducidos en la prevención de enfermedades como la obesidad, el cáncer, las relativas a la salud mental o aquellas de transmisión sexual que hoy por hoy acaparan las principales noticias en los medios de comunicación.
Otro de los desafíos a los cuales se enfrenta la salud en nuestro país y que involucra principalmente a regiones extremas como Magallanes, es la falta de especialistas. Frente a este, resulta urgente trabajar en el desarrollo de políticas sectoriales que aseguren de mejor manera el gasto de recursos para lograr atraer, pero también, retener profesionales y especialistas en las zonas extremas, evitando así la emigración al sector privado.
Nadie queda indiferente al hecho de que en múltiples oportunidades, el problema no es la falta de recursos, sino la mala administración de los recintos hospitalarios, tal como se ha visto con el caso del Hospital Augusto Essmann de Puerto Natales que, luego de muchos años y de pérdidas incalculables, hoy, de la mano del Ministerio de Salud y de su nuevo director, intenta redireccionar su gestión y dar solución a sus principales problemas.
El desafío no es fácil ni para este hospital ni para la salud en general en Chile. Nuestro sistema sanitario debe adaptarse a los nuevos tiempos a través de una aproximación importante con la población y sus necesidades, a través de la mejora del acceso a los medicamentos, de la ampliación de la atención primaria y de la cobertura efectiva de enfermedades como el cáncer.
Por nuestra parte, como legisladores y como Estado, debemos ser capaces de generar seguridad para la población y garantizar que, al momento de padecer una enfermedad o de sufrir algún tipo de accidente, nuestro sistema sanitario será capaz de contenerlos y de brindarles la salud digna y oportuna que todos merecemos.
Establecer la salud como un derecho fundamental suena repetitivo y lo es, sobre todo cuando esto no se lleva a la práctica, por ello se debe avanzar hacia un genuino acceso universal a la salud de calidad, aportando propuestas concretas e insistiendo, cancinamente, en su ejecución.
Si bien la salud de Magallanes atraviesa un complejo escenario, no siempre debe ser visto como algo negativo, ya que se presenta como una oportunidad de mejorar un problema multifactorial que venimos arrastrando desde hace muchos años.