La
sensación de inseguridad en el último tiempo a nivel nacional ha sido
una problemática en aumento, los delitos y el actuar de los delincuentes
ha variado ostensiblemente respecto a cinco años atrás, lo que nos
plantea muchas preguntas en cuanto a la responsabilidad de la seguridad
en nuestro país. Por ley, los encargados de velar por este derecho
fundamental de las personas son los Carabineros de Chile, en su rol de
garantes del orden y la seguridad pública; sin embargo, en el contexto
actual somos una parte más del engranaje que debe funcionar
efectivamente para cada ciudadano que habita territorio chileno.
Son variados y numerosos los factores que afectan la seguridad de la
ciudadanía, nosotros como Carabineros de Chile cumplimos un rol esencial
que responde al preventivo, con el fin de resguardar el orden público.
No obstante, los hechos policiales han demostrado que en numerosas
ocasiones detenemos delincuentes que cuentan con amplios prontuarios
policiales y que prácticamente, sin casi haber pasado un día en la
cárcel siguen impunes, alterando la tranquilidad de la población. En
este sentido, debemos plantearnos la intervención jurídica de carácter
urgente que requieren las leyes y condiciones penitenciarias; sin
olvidar la rehabilitación y tratamiento al sujeto infractor, y que
exista espacio para la reinserción.
Los funcionarios policiales mantenemos un patrullaje constante,
intentando llegar a todo el territorio, pero nos encontramos muchas
veces con poblaciones o villas que no están pensadas en los servicios de
seguridad y emergencia, una gran acumulación de viviendas y calles
pequeñas, con autos estacionados que no permiten el adecuado
desplazamiento de nuestras patrullas o el acceso de bomberos o servicios
de emergencia. El más claro ejemplo de esta situación, son las
consecuencias de los incendios forestales en la región de Valparaíso,
que evidenció desgraciada y claramente, que con una mejor condición de
las vías de acceso se habría podido salvar muchas vidas. Aparece otro
contraste, que también involucra a la seguridad de la ciudadanía: toda
construcción de viviendas debe partir de la base primordial del
resguardo en el acceso a los servicios de emergencia primarios.
Dentro
de los patrullajes preventivos en la población, continuamente
realizamos controles de identidad para poder identificar posibles
delincuentes con órdenes de detención vigentes y sacarlos de las calles.
Es preciso señalar, que desde una mirada de la criminología ambiental,
tenemos sectores en Punta Arenas y en muchos otros a nivel nacional, que
resultan propicios para la comisión de delitos como: grandes sitios
eriazos, casas abandonadas, grandes edificios que ya no tienen utilidad,
plazas y calles con baja luminosidad. Aparece otra gran variante en la
seguridad, la prevención primaria o situacional, entendida como la
mejora de espacios públicos y luminarias acordes a las demandas de la
ciudadanía.
Desde otra variante referida a una mirada deportiva, hace muchos años
que la violencia le está ganando la batalla al fútbol, obligando a
suspender encuentros deportivos por el comportamiento de las barras
bravas de los equipos de mayor connotación. Los carabineros que acuden
al servicio estadio, se encuentran con delincuentes con todas las
facilidades para ingresar lienzos, droga, alcohol y fuegos de artificio,
vulnerando a la seguridad privada dispuesta por “Estadio Seguro”.
Nuevamente surgen problemas logísticos en los accesos y vías de
evacuación. Aparece otro cuestionamiento que requiere intervención en
las normas legales: ¿se hace necesario implementar un registro
empadronado de hinchas? Para responsabilizar de sus actos a cada persona
que asista a un espectáculo deportiva. ¿Esta medida contribuiría con
las mejoras sustanciales en los recintos deportivos? frente a estos
cuestionamientos, nuestra reflexión indica una respuesta afirmativa,
pues queda un sendero normativo que requiere urgente intervención en pos de la mejora de la seguridad pública.
Una de las mayores problemáticas en la Comuna de Punta Arenas y Región
de Magallanes, son las carreras clandestinas y los vehículos
modificados, hemos comprobado que en numerosos casos, los conductores
son menores de edad, que con los autos y la autorización de sus padres,
se exponen a sí mismos y a la ciudadanía, con las consiguientes
molestias de ruido e inseguridad de los transeúntes. Entonces, debemos
plantearnos como personas y padres, cuál es el rol que corresponde en la
seguridad de los habitantes del país, apoyando con una educación
valórica e integral a nuestros hijos, respecto a la responsabilidad
civil, el respeto a toda persona, a lo propio y lo ajeno, a cuidar los
espacios y no ser parte de las estadísticas de delincuencia que
periódicamente se entregan a las autoridades.
A partir de todas estas variantes que se conjugan en la seguridad
pública, Carabineros de Chile, ha dispuesto una mayor cantidad de
funcionarios en las calles, que es donde prioritariamente deben estar;
por tanto, se ha trabajado en bajar la carga administrativa, sumar gente
civil a nuestras filas para que los efectivos policiales puedan estar
en la población. Se implementaron algunos servicios, que es necesario
señalar:
• Patrullajes con el Escuadrón Centauro y los Convenios de Patrullaje Mixto OS14 con distintos municipios.
•
Fortalecimiento de la Comisaría Virtual, donde hoy se puede hacer una
denuncia por hurto, daño a la propiedad y maltrato animal, lo que
significa optimizar el recurso humano y agilizar el proceso de denuncia,
que es otra parte importante de la responsabilidad que le toca a la
ciudadanía.
Son numerosas y variadas las medidas que se han dispuesto y con las que
se podría llegar a una o más reflexiones sobre el tema de la seguridad
de la ciudadanía. Pero sin duda, fortalecer la voluntad para hacer los
cambios necesarios y bajar esta sensación de inseguridad en el
territorio, debe ser un trabajo consciente y colaborativo de todos los
actores que intervienen en la seguridad pública, Gobierno,
instituciones, municipios, juntas de vecinos y la sociedad civil en su
conjunto. En la especialidad aeronáutica es un “deber ser”, cuando en un
vuelo falla un engranaje del motor, la máquina debe inmediatamente
aterrizar y mientras no sea reparado correctamente, no puede volver a
emerger a los aires. Desde esta perspectiva, vale la pena reflexionar y
abordar la seguridad como una responsabilidad compartida, que requiere
que seamos parte de ese engranaje y con el motor seguro y ajustado podamos finalmente emprender un vuelo que permitirá el aterrizaje en un Chile seguro y responsable.