Contundente,
rotundo e incuestionable el triunfo de Gabriel Boric en las primarias.
Bastante mesurado -y para muchos esperanzador-, el discurso después de
la victoria y era más que esperable el llamado a la unidad. No
olvidemos, eso sí, que no fue la expresión de todo el espectro político
de la “centro izquierda” y que la unidad tan mentada al final del día no
fue para nada propiciada, fomentada ni deseada en los inicios de este
proceso y los vetos aparecieron de inmediato dejando, como ocurre tantas
veces, a muchos sectores políticos que no quisieron y otros a los que
simplemente les “pegaron un portazo”.
Aún
ronda en mi memoria la imagen del presidente del Partido Radical “más
solo que dedo” en las oficinas del Servel. Lo de los vetos no es nada
nuevo, hay quienes (muchos), sintiéndose con la altura moral (muy común
también) deciden -no sabemos bajo qué criterios-, a quién invitan a la
fiesta y a quién no, algo así como el cabro chico dueño de la pelota que
decide llevarse el balón para su casa y ¡zas! se acabó la pichanga…
Ardua tarea tendrá el diputado, ahora presidenciable, de detener este
afán, de parar a los soberbios (que abundan -lamentablemente- después
del triunfo), difícil cambiar la mentalidad del “winner”, del que mira
desde el hombre con esa mirada desdeñosa cayendo en la patudez y
arrogancia de preguntarse ¿quién es tal o cual en política?, asumiendo
(como tantas veces también), esa actitud de ser el centro del universo,
los iluminados, los representantes del “año cero” creyendo estúpidamente
que todo comienza con ellos y que lo anterior fue un fracaso…
Terrible
actitud, aberrante soberbia que me recuerda alguien que en el pasado
-ahora también diputado en Santiago gracias al arrastre, no por mérito
personal-, que nos disparaba a boca de jarro que “ustedes representan el
fracaso de la izquierda”, así, tal cual, los fracasados y ellos los
redentores, los nuevos mensajeros, la solución para cambiar Chile…
Se
olvidaba, por cierto, el diputado electo -gracias a Giorgio Jackson y
no a su trayectoria ni peso político-, que gracias a los “fracasados”
pudieron salir a las calles cuando eran estudiantes, que gracias a los
“fracasados” tuvo la libertad para desplazarse por la calles enarbolando
consignas y discursos que cambiaron y acomodaron descaradamente, se
olvida este honorable que gracias a los “fracasados” tienes democracia y
que los “fracasados” traen consigo el horror de compañeras y compañeros
desaparecidos, torturados, muertos, degollados, violados…
Nadie
es el “año cero” en política, absolutamente nadie, arrojarse y
arrogarse una cosa así es un peligro para nuestra democracia, es una
actitud que hay que definitivamente erradicar pese haber ganado las
primarias… Hay un sector muy mayor que no participó, que no se siente
representado y, que con justa razón, no apoya esta opción, pero no por
eso los podemos clasificar de rupturistas, de mala clase ni menos que no
entienden la voluntad popular.
Un
sector de la población se manifestó el domingo pasado, bien por los
ganadores y el sector que representan, pero ustedes no son todo el
pueblo, ustedes no representan todo el desencanto y malestar, ustedes no
son los representantes de todos los movimientos sociales y si no
moderan el discurso y se guardan su soberbia en el lugar que estimen
conveniente, no lograremos los cambios sociales que la mayoría sí
anhela… “Las grandes alamedas no se abrieron para toda la gente”, no
sean ilusos. Para todos, como siempre, un abrazo.
P.D.:
menos para los que no entienden que fue un triunfo claro, sí, no hay
duda de ello, pero en ningún caso representan a la mayoría.